Las hemerotecas, ya se sabe, son implacables.
A raíz del escándalo catalán sobre el presunto
cobro de comisiones ilegales a cuenta de las obras
públicas, se han desempolvado los archivos periodísticos.
Y se ha encontrado que el diario económico Expansión
publicó el 13 de mayo de 1994 el siguiente titular
en portada y a cuatro columnas: "Miquel Roca
admite que los partidos se han financiado con
dinero de las constructoras". El entonces
portavoz de Convergència i Unió hizo esta confesión
en una asamblea de Seopan, patronal de las empresas
de la construcción, a la que asistieron más de
ochenta empresarios del sector.
Expansión añadió en su información que
Roca había dicho a dichos empresarios que
su partido también había recaudado fondos para
sus arcas de este modo, "pero de forma más
sutil".
Dos años antes, en noviembre de 1992, el propio
Miquel Roca declaraba en una entrevista con la
desaparecida revista barcelonesa Economics:
"En la financiación, todos los partidos estamos
en una zona fronteriza con la irregularidad".
Las finanzas ocasionaron la peor crisis de
CDC, en 1992
El año 1992 fue el año de la peor crisis intestina
de Convergència Democràtica. En su momento los
medios de comunicación ignoraron las razones auténticas
de las discrepancias y la tensión entre Jordi
Pujol y Miquel Roca.
Al final, Roca renunció a la secretaria general
del partido. Y, después de perder ante Pasqual
Maragall en su último asalto a la alcaldía
de Barcelona, abandonó la política activa en 1996.
Fue entonces cuando empezó a saberse que el pulso
entre Pujol y Roca obedecía a la decisión del
primero de controlar, por primera vez desde la
fundación de CDC, los sistemas de financiación
de este partido.
Roca controló la tesorería desde el principio.
Y el entorno de Pujol, empezando por algunos de
sus siete hijos, convenció al president de la
importancia de meter baza en los ingresos de un
partido tan boyante como Convergència y no confiarlo
todo a Roca y los 'roquistas'.
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