La semana pasada les informamos en este Periódico
Alternativo de que un traductor de árabe,
que participó en distintas operaciones contra
delincuentes marroquíes organizados y que ha facilitado
en algunas ocasiones informaciones al Servicio
Secreto español, no sólo sobre Marruecos, sino
también sobre Argelia, ofreció a los agentes dedicados
a la investigación y espionaje de la amenaza terrorista
fundamentalista islámica la posibilidad de espiar
al Rey de Marruecos, Mohamed VI. El espionaje
se haría a través de un familiar que trabaja en
el servicio de la Casa Real.
Pues bien, ahora les informamos más sobre
la denuncia de la Asociación Independiente de
la Guardia Civil (ASIGC) sobre los confidentes.
Resulta que se llegó a pensar en la Benemérita
que una 'solución perfecta' sería aumentar el
número de agentes secretos, por encima del de
los confidentes.
Sin embargo, surgieron problemas irresolubles:
por poner un ejemplo, y según ASIGC, la Guardia
Civil ha ofrecido a guardias civiles de ascendencia
marroquí el integrar su Servicio de Información,
pero "se cotizan caros y por parte de nuestros
Servicios Secretos existe cierta desconfianza
pues les consideran más cercanos a Marruecos que
a España".
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