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Precaución en Interior con los traductores-confidentes

El 11-M demostró que era más necesario que nunca contar con un buen número de traductores de árabe y con confidentes relacionados con esos países, pero hay auténtica preocupación en el Ministerio del Interior sobre las actuaciones de esas personas antes o después de los interrogatorios oficiales.

Se han dado instrucción para que los traductores y a la vez confidentes no negocien con los detenidos en su idioma, porque podría ocurrir que a cambio de un dinero, durante los interrogatorios oficiales se traduzca lo que mejor le convenga a su defensa.

Una de las posibilidades en estudio es la grabación de las vistas o declaraciones con el objeto de traducirlas luego por otro personal de confianza. También se pretende evitar las entrevistas previas del detenido con el traductor, aún cuando sea en las propias dependencias policiales o judiciales.


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