El
Aberri Eguna ha marcado sin duda el inicio de
la campaña electoral vasca. El guión lo marcó
la víspera el Tribunal Supremo con la decisión
de aceptar la impuganación de Aukera Guztiak.
A ella se han referedido los líderes políticos
en sus apariciones. Pero si había alguna duda
sobre la incidencia de la campaña en este Aberri
Eguna, lo ha despejado el lehendakari, Juan
José Ibarretxe. Ha acudido, como estaba previsto,
al acto organizado por EA, partido con el que
acudirá aliado el PNV. No suele ser corriente
que miembros de distintos partidos se mezclen
en sus actos, pero está claro que este año es
distinto y que Ibarretxe se la juega el 17 de
abril. Hoy era una buena ocasión para dar imagen
de unidad en el nacionalismo gobernante. Aralar,
por su parte, también ha incidido en el mismo
mensaje electoral que PNV y EA: es hora de decidir.
Ese será el auténtico caballo de batalla a partir
del viernes, saber a quién corresponde la decisión
del futuro del pueblo vasco.
La aparición en escena de ETA suele ser otra de
las características de la jornada. Y lo ha hecho
por medio de la publicación en Gara del contenido
del último Zutabe. Nada reseñable, porque
a estas alturas no sorprende que ETA diga que
continuará con su negra actividad mientras el
PSOE mantenga el pacto con el PP y no se avenga
a negociar. Mientras tanto espera que el Acuerdo
de bases para la resolución del conflicto firmado,
entre otros, por Aralar, Batasuna, EA, ELA y LAB
se abra camino. Si los socialistas lo aceptaran
sería interpretado como algo similar al acuerdo
de Stormont que posibilitó la apertura del proceso
irlandés. ETA reitera que si hay "voluntad"
ese acuerdo "puede ser válido". Un
acuerdo que aprovechando el eco del Aberri Eguna
fue presentado en sociedad y al que los firmantes
dan una especial importancia aunque no figuren
en ella ni socialistas ni PNV.
|