Los informes del periódico alternativo
Petróleo: el terremoto boliviano importa a España

Durante los últimos meses, y muy particularmente a lo largo de este marzo que ya está próximo a finalizar, varias compañías españolas del sector energético han estado escudriñando hasta el más mínimo detalle de la crisis política producida en Bolivia, que se ha venido desarrollando en diferentes capítulos, como si de un 'culebrón' televisivo se tratara.

Estas empresas, con Repsol YPF a la cabeza, se han estado jugando -y aún arriesgan- ingentes cantidades de dinero y su futura política de inversiones en la zona. El motivo no es otro que la aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos, cuyo debate central ha sido (y aún seguirá siendo) el incremento en el pago de regalías.

La regalía es la cantidad económica que la compañía que explota un bien o materia prima no renovable ha de pagar al Estado boliviano, o a la región donde realiza sus explotaciones, en compensación por su actividad. No es considerada como un impuesto, sino otra clase de tributo que hay que abonar, además de los citados impuestos.


La historia

La historia viene de lejos. Concretamente, de octubre de 2003, cuando el presidente Carlos Mesa prometió reformas mediante un referéndum sobre el destino del gas y esta ya famosa nueva Ley de Hidrocarburos. La evolución de los últimos acontecimientos que han convulsionado Bolivia es la siguiente, según ha venido contándola la prensa boliviana:

A comienzos de marzo, la Comisión Mixta de Desarrollo Económico propone aumentar las regalías petroleras hasta el 50 por ciento para que así se aseguren los ingresos fiscales para el Tesoro General de la Nación. Se debaten hasta tres propuestas para obtener más tributos petroleros a partir de este día. Es la 'recta final' para la aprobación de la nueva Ley de Hidrocarburos en la Cámara de Diputados. Entre las propuestas está la del Poder Ejecutivo, la de la presidencia de la Cámara de Diputados y aquella procesada por la Comisión de Desarrollo Económico, impulsada por el Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por el opositor Evo Morales.

Todas coinciden en lograr el 50 por ciento de ingresos para el Estado, pero difieren en la metodología. Lograr más ingresos para el Estado boliviano por el negocio petrolero fue una de las consignas de la "guerra del gas", en octubre de 2003, que luego se convirtió en la promesa del presidente Carlos Mesa y en una de las preguntas del referéndum del gas.

En medio de protestas sociales y vaivenes políticos, la nueva ley de hidrocarburos ve la luz el 16 de marzo en la Cámara de Diputados, tras siete meses de debate y confrontaciones entre el Congreso y el Ejecutivo, que finalmente perdió un pulso en ese escenario porque no logró que se considerara su planteamiento.


Adelanto de elecciones

Mesa había presentado el pasado 7 de marzo su dimisión ante el Congreso. Sin embargo, la Cámara se la rechazó al día siguiente, por un acuerdo con los partidos conservadores que suponía aparentemente una garantía para dar luz verde a su proyecto. Pero Mesa anunció su voluntad de adelantar las elecciones generales al 28 de agosto, al comprobar que en una crucial sesión convocada por los diputados para aprobar el nuevo régimen tributario para el sector no tenía el apoyo comprometido.

La nueva Ley de Hidrocarburos boliviana introduce cambios profundos en la industria petrolera, aunque aún está pendiente de análisis en el Senado y el mandatario, si se mantiene en el poder, tiene el poder de vetarla.


Las reformas

La primera reforma significativa estipula la recuperación para el Estado de los hidrocarburos en boca de pozo (en la superficie), cuya gestión y destino corresponde hasta ahora a las firmas privadas instaladas en el país desde 1996. También emplaza a las empresas, entre ellas Petrobras, British Gas, British Petroleum, Repsol YPF y TotalFinaElf, a cambiar de forma obligatoria en 180 días 76 contratos de riesgo compartido para adecuarlos a la nueva ley cuando entre en vigencia y deje sin efecto las condiciones que atrajeron sus inversiones.

La normativa establece que el Estado ejercerá sus derechos mediante la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) que, gracias a la misma ley, será refundada para operar en toda la cadena de hidrocarburos y se convertirá en un nuevo actor del sector y con el que tendrán que negociar las trasnacionales.

La forma en que YPFB fue refundada fue criticada por el ministro de Hidrocarburos, Guillermo Torres, porque la empresa tendrá su presidencia en La Paz y sus vicepresidencias en Santa Cruz y Tarija, regiones que reclamaron esa presencia, lo que, según la autoridad, hará difícil su gestión.

Otro cambio sustancial contra el que han protestado el Gobierno y las compañías es haber otorgado a los grupos indígenas un poder para concertar con las empresas la explotación de los recursos naturales en los territorios que habitan, lo cual supone un derecho de veto, si no hay consenso.

El otro punto central de la nueva norma está en la creación de un impuesto del 32 por ciento a la producción que se aplicará de forma universal e inmediata en el sector petrolero, al que se sumará una regalía -pago fijo por explotar recursos naturales- del 18 por ciento.

Los diputados que votaron la reforma consideraron que de esta forma cumplieron con el mandato del referendo sobre el gas del 18 julio del año pasado, en el que se proponía que el Estado obtenga el 50 por ciento de los ingresos generados por el negocio.


Amenazas de las petroleras

El ministro Torres criticó este punto porque cree que es "inviable" y, además de espantar inversiones, causará "terribles problemas" al país, uno de los cuales está en puertas con la advertencia realizada por la británica British Gas (BG) de entablar procesos judiciales si la reforma afecta a sus derechos. Para el presidente Mesa, la nueva Ley de Hidrocarburos es "un suicidio" para el país.

En su transición de un sector petrolero liberalizado a uno en el que Estado recobre su importancia, Bolivia aspira a convertirse en el eje energético que integre el Cono Sur latinoamericano, gracias a sus reservas de gas natural de 1,47 billones de metros cúbicos, las segundas más grandes del Suramérica después de las de Venezuela.

Ley de Hidrocarburos de 1996 (aún en vigor):
http://www.ociocritico.com/oc/actual/canales/diario/ internacional/leyhidrocarburos_bolivia.pdf

Proyecto de la nueva Ley de Hidrocarburos:
http://www.ociocritico.com/oc/actual/canales/diario/ nacional/proyecto-ley-hidrocarburos.pdf

Documento sobre los tributos petroleros, publicado por la revista boliviana Petróleo y Gas:
http://www.ociocritico.com/oc/actual/canales/diario/ internacional/sistemas_impositivos_mundo.pdf

Palabras de Carlos Mesa sobre la nueva Ley de Hidrocarburos en el programa "El presidente te responde":
http://www.ociocritico.com/oc/actual/canales/diario /nacional/palabras_pres_republica.pdf


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