Los
dirigentes del PP nacional no acaban de fiarse
de las encuestas internas que manejan sobre Galicia,
cuyas elecciones no están en el horizonte inmediato,
puesto que se celebrarán en otoño. Pero, por inercia,
saben que dependerán en gran parte de lo que ocurra
en Euskadi.
Estos sondeos propios apuntan a un posible incremento
de dos escaños para Manuel Fraga, que en
la actualidad goza de una precaria mayoría absoluta,
con un escaño más del necesario para presidir
la Xunta.
Precisamente la pérdida de ese escaño es lo que
más temen en Génova (sede central del PP en Madrid),
ya que ello supondría no poder gobernar, puesto
que ningún otro partido les daría su apoyo ni
les garantizaría la estabilidad parlamentaria
para la próxima legislatura. Por ende, abriría
la posibilidad de un Gobierno presidido por los
socialistas, en alianza con los nacionalistas
del BNG.
Así las cosas, el PP no va a dejar de lado el
panorama gallego. De hecho, Mariano Rajoy,
pese a que sus relaciones con Fraga son muy, pero
que muy, mejorables, piensa aprovechar todos los
escenarios que se le presenten para ganarse la
confianza y la simpatía de los ciudadanos de su
tierra de aquí a octubre, fecha de los comicios.
Una buena oportunidad la tendrá el próximo domingo
ya que el Ayuntamiento de Padrón le entregará
una medalla en reconocimiento a su figura y a
su condición de gallego de pro, galardón que el
presidente del PP agradece, aunque no es de los
que se entusiasman con ellos.
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