Que
Caja Madrid, la entidad presidida por el amigo
de Aznar, Miguel Blesa, consejero de Endesa,
quien por cierto está realizando una buena labor
en la entidad, haya adquirido un paquete del 4%
de las acciones de Endesa, elevando así su participación
en ella desde el 5% hasta el 9%, solamente puede
significar una cosa: que la caja madrileña quiere
echar una mano a la gran compañía energética ante
las amenazas procedentes del Nordeste, o sea,
de La Caixa catalana, que preside Ricardo Fornesa.
Este último había diseñado toda una estrategia
para entrar en el Consejo de Endesa y abrir así
un portillo a la defenestración del presidente
de la entidad, Manuel Pizarro, otro experto
colocado en los tiempos de Aznar para sustituir
a Martín Villa en este cargo.
Con Caja Madrid en posesión de tan importante
paquete, los planes de Fornesa-Brufau (el
hombre que se hizo con Repsol desde Gas Natural-La
Caixa) corren el riesgo de irse definitivamente
a pique.
Todo lo cual sugiere a algunos comentaristas especialmente
atentos la posible existencia de un pacto entre
los presidentes de las grandes entidades privatizadas
para evitar que el Gobierno de Zapatero
lleve a cabo la que patentemente es una de sus
ambiciones: sustituirlos a todos. Parece que estamos
ante un capítulo más de la que es una educada
-aunque perceptible- batalla por el poder económico.
Habrá más capítulos, por supuesto.
La noticia, recuerden, es que Caja Madrid comunicó
a la Comisión Nacional del Mercado de Valores
que ha aumentado su participación en el capital
de Endesa hasta el 9%, desde un 5,01% anterior.
Según la entidad, este incremento de participación
se ha llevado a cabo mediante compras en mercado
realizadas en los últimos días, con una inversión
que asciende a 726,3 millones de euros.
La caja que preside Miguel Blesa (que es consejero
en Endesa) también anunció que tiene previsto
seguir invirtiendo en la eléctrica hasta alcanzar
el control sobre un 10% de su capital.
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