Los informes del periódico alternativo
Las precipitaciones de Alonso en la Guardia Civil

El 'ingenioso' sistema con el que el ministro del Interior, José Antonio Alonso, pretende hacer disminuir la lista de 'bajas psicológicas' en la Guardia Civil hace aguas por todas partes. El ministro piensa que las bajas de tipo psicológico dentro de la Benemérita constituyen, en realidad, un síntoma claro de absentismo laboral y se le ha ocurrido la prescripción a los agentes estresados de "apto con limitaciones"; es decir, que el tribunal evaluador prescriba que el guardia en cuestión puede realizar trabajos administrativos, pero que no puede conducir vehículos, realizar acciones nocturnas ni mucho menos portar armas.

La 'genial' idea de Alonso tiene varios puntos oscuros, pero uno de los principales es que... ¡no hay puestos para cubrir en esas condiciones! Es decir, que cuando un agente se halla realmente estresado -lo dictamina un tribunal médico, militar, por supuesto-, le corresponderían hacer trabajos de oficina, ya que no puede, lógicamente, portar armas, pero no se han creado los destinos necesarios. Así que, cuando el guardia afectado por la medida pregunta a sus superiores por su destino... las reclamaciones, al maestro armero.

Un caso práctico nos ayudará a comprenderlo. Es lo que le ocurrió a un sargento primero en una Comandancia de una provincia norteña -por razones obvias, debemos guardar el anonimato-. El suboficial fue reconocido por los servicios de psiquiatría de la Junta Médico Pericial Ordinaria Nº 11 (Hospital Central de la Defensa), que extendió el correspondiente informe, firmado por el coronel médico presidente, Juan José García.

En el informe se detalla que el suboficial en cuestión padece "trastorno ansioso depresivo secundario a patología física de intensidad moderada" y que "precisa medicación psicofarmacológica". Anteriormente se le hubiera dado la 'baja psicológica', pero, siguiendo las nuevas rectas de Interior, al suboficial se le asigna un coeficiente "4T", lo que significa que no puede ocupar destinos que "precisen servicios de armas, nocturnos y conducción de vehículos" y que, además, debe solicitar revisión en un plazo de doce meses. Es decir, que es declarado "apto con limitaciones".

Con su correspondiente informe, el suboficial se dirige a su superior para que le informe sobre "la clase de destinos que se consideran a los mencionados" y si existen vacantes de los mismos en el Cuerpo, así como la forma de optar a los mismos. El superior cursó la solicitud a la Dirección General de la Guardia Civil, solicitando informe, pero la respuesta fue harto elocuente:

1. "La reglamentación referente a las limitaciones psicofísicas a las que se refiere el artículo 55.2 de la Ley 42/99, de 25 de noviembre, está en fase de desarrollo". Es decir, que seis años después de promulgada la Ley, no existe el desarrollo adecuado, al cual, sin embargo, se está acogiendo el actual ministro del Interior para acabar con las bajas psicológicas.

2. "No existen puestos de trabajo concretos a ocupar por el personal en servicio activo con la declaración de útil con limitaciones para desempeñar determinados destinos", consecuencia clara de lo anterior.

3. "Puede solicitar, con carácter voluntario, cualquier vacante de su empleo que se anuncie en provisión por antigüedad, toda vez que actualmente no se anuncian vacantes para personal que haya sido declarado útil con limitaciones".

En definitiva, que, además, no hay puestos para cubrir.

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