Los grandes foros políticos
son, sin duda, un negocio. Pero, sobre todo, generan
influencia y poder para quien los organiza. Por
ello, nos hallamos ante una auténtica batalla
por imponerse en este campo.
Ahí tenemos el Foro Nueva Economía, con presencia
creciente en los medios, y al Foro ABC,
que también tiene lo suyo. El Club Siglo XXI no
quiere perder comba, aunque cada vez va siendo
más un histórico -la gente no quiere acudir a
cenas-.
Y The Economist ha renunciado a una presencia
activa en España, tras el fallecimiento de la
animadora española de esos debates esponsorizados
por la revista británica, Flora Peña. Los
debates de The Economist, antes ligado
a la Fundación Euroamérica, que preside Carlos
Solchaga, se limitarán a uno al año.
Pero atención porque en el horizonte aparecen
nuevas posibilidades: hay un grupo importante
que está tirando los tejos a algunas de las más
difundidas revistas políticas y económicas norteamericanas
-Bussiness Week, Fortune, Newsweek- para
que presten su nombre a nuevos foros políticos
y económicos españoles. La guerra sigue, pues.
|