Algún
día alguien se atreverá a abordar en serio la
financiación de las organizaciones no gubernamentales
(ONG). Deberían hacerlo quizás los partidos políticos,
pero tienen el techo de cristal. Suficientes problemas
de credibilidad sufren con su propia opacidad
presupuestaria, como para pretender fiscalizar
las arcas y el funcionamiento de organizaciones
voluntaristas y filantrópicas.
Días después de que se ha confirmado
que la ayuda internacional a Indonesia y otros
países devastados por el tsunami de hace tres
meses, se ha visto seriamente empañada por la
descoordinación entre las distintas ONG y el exceso
de recursos aportados por el resto del mundo,
este Periódico Alternativo
ha podido saber que, en Cataluña, el 61% de las
700 ONG con sede en esta autonomía reciben más
de la mitad de su presupuesto de las administraciones
públicas. El Directorio de Entidades de Cooperación,
elaborado por la Federación Catalana de Organizaciones
no Gubernamentales por el Desarrollo, ha detectado
que el presupuesto de más de la mitad de estas
asociaciones no supera los 60.000 euros.
El estudio también revela que el 55% de las entidades
tiene menos de diez años de existencia y que el
57% cuenta con menos de cien socios. Por lo que
respecta al personal, tres de cada cinco ONG catalanas
cuenta con trabajadores no asalariados. Sus principales
ámbitos de actuación son Centroamérica, países
andinos y Caribe.
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