El periódico alternativo
Tensa calma de las empresas españolas en Ecuador

Como se sabe, Ecuador está viviendo estos días una crisis política y social de enormes proporciones. El último capítulo -por ahora- de las revueltas lo ha protagonizado el Parlamento de este país, que ha destituido a la Corte Suprema ecuatoriana, al declarar inconstitucional una resolución con la que los aliados del presidente, Lucio Gutiérrez, tomaron en diciembre el control del tribunal. Esta decisión amenaza la continuidad del mandatario. La oposición, fortalecida, revive ahora sus planes para destituir a Gutiérrez por su polémica intromisión en el sistema judicial, que ha provocado el clamor que recorre el país.

En medio de esta convulsión social y política están algunas empresas importantes españolas, como Repsol YPF, Caja Madrid o BBVA. Según nuestras fuentes, estas empresas permanecen, de momento, ajenas a las revueltas, aunque miran con lupa cada movimiento que se produce.

A su favor está el hecho de que tradicionalmente el sistema financiero y los poderes económicos guardan una relativa distancia con el poder político, para evitar en lo posible, precisamente, que la inestabilidad les afecte. Una inestabilidad que sacude a la mayoría de los países de la zona.


Los ecologistas las critican

A pesar de esta calma relativa que las empresas españolas radicadas en Ecuador tienen, a pesar de la crisis política que atraviesa el país, algunas organizaciones ecologistas, como Acción Ecológica en Ecuador y Ecologistas en Acción, han colaborado en la elaboración de un durísimo informe contra ellas. Entre otras cosas, las acusan de ir "de la mano del Ejército en su ataque a las comunidades campesinas e indígenas" y de producir el "desastre ecológico en la amazonía".

Ecologistas en Acción y estas otras organizaciones de Ecuador realizan estas denuncias basándose en la participación de algunas empresas españolas en el proyecto de Oleoducto de Crudos Pesados del Ecuador (OCP), un polémico proyecto que unirá las concesiones petrolíferas de la Amazonía ecuatoriana con el puerto atlántico de Esmeraldas, a 503 kilómetros de distancia. "Esta obra ha sido rechazada por ONG's, como Ecologistas en Acción, Urgewald de Alemania y Oilwatch de Ecuador, por las poblaciones afectadas y por los pueblos indígenas, cuyos territorios están amenazados por la ampliación de las explotaciones petrolíferas que ocasionará la construcción del OCP", dicen los ecologistas en su denuncia.

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