Almuerzo secreto en Madrid entre el presidente
de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, y el
ministro de Defensa, José Bono. Ésa era
la auténtica razón para que el republicano catalanista
visitara esta semana Madrid, concretamente el
martes.
Carod le planteó a Bono la posibilidad de incluir
en el nuevo Estatut catalán la creación
de un Consejo de Defensa en Cataluña, para que
el president de la Generalitat tenga voz
y voto, aunque no mando, en actuaciones del Ejército
y de la Guardia Civil en situaciones de conflicto.
Carod hizo también otras peticiones al ministro,
como la venta de cuarteles en desuso a precios
moderados a los Ayuntamientos en los que se encuentren
ubicados. Bono, a su vez, pidió a Carod que ERC
apoye la reforma de la Ley de Defensa que estudia
su Departamento.
El almuerzo 'secreto' entre Carod-Rovira y José
Bono tuvo lugar el martes en la sede del Ministerio
de Defensa, y al mismo asistieron también el secretario
general de ERC y portavoz del Grupo catalanista
en el Congreso, Joan Puigcercós; el portavoz
catalanista en Defensa, Joan Puig, y el
secretario de Estado de Defensa, Francisco
Pardo. A la hora del café se sumó el Jefe
del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Félix
Sanz. Ésa era la auténtica razón por la que
el presidente de ERC viajó a Madrid -llegó en
la noche del lunes, y ya tuvo entonces una reunión
preparatoria con varios diputados de su grupo-.
El martes, Carod mantuvo una apretada agenda de
entrevistas y ruedas de prensa. Pero el encuentro
con Bono se mantuvo en secreto.
Encuentro cordial
La noticia sobre el almuerzo 'secreto' fue filtrada
al diario Avui, pero Diariocrítico
ha podido conocer algunos detalles inéditos de
esa reunión. La misma se fraguó en una encuentro
previo que mantuvieron hace un par de semanas
el portavoz de Defensa de ERC -y también portavoz
de su Grupo en la Comisión del 11-M-, Joan Puig,
y el secretario de Estado de Defensa, Francisco
Pardo.
La idea era la de mantener un encuentro 'cordial'
con el ministro más contrario de todo el Gobierno
socialista a un Estado federal o federalizante.
Además, hace como dos semanas, ERC planteó en
Cataluña la posibilidad de incluir en la reforma
del Estatut que se está negociando la inclusión
de creación de un Consejo de Defensa catalán en
el que el presidente de la Generalitat -en este
caso el socialista Pasqual Maragall- tenga
voz y voto, aunque no facultades de mando, en
cuestiones relativas a las Fuerzas Armadas y Guardia
Civil en situaciones de conflicto armado.
La propuesta se le hizo al ministro en la reunión,
y Bono puso cara de póker: ni sí, ni no, ni todo
lo contrario, atajando la situación con el conocido
"lo estudiaremos". Los catalanistas no
harían 'casus belli' con este tema, pero
sí es cierto que es una de las grandes líneas
que ERC quiere introducir en la reforma del Estatut
que se negocia actualmente en el Parlamento catalán.
Ley de Defensa Nacional
En ese punto es cuando Bono, aprovechando la oportunidad,
sacó a Carod-Rovira el tema de su reforma de la
Ley de Defensa Nacional, para la que pidió el
apoyo de ERC a su paso por el Congreso de los
Diputados. Si antes fue Bono el que no se comprometió
a nada, ahora lo fue Carod, planteando al ministro
algunos puntos que los catalanistas no tienen
claros con respecto al borrador que maneja el
Ministerio. Uno de esos puntos oscuros se refiere
a que, efectivamente, el borrador ministerial
se refiere a que cualquier envío de tropas para
situaciones de conflicto o guerra se pediría la
correspondiente autorización al Congreso de los
Diputados.
Pero, como planteó Carod, el proyecto es en este
punto 'calculadamente ambiguo' porque no queda
claro si el resultado de la correspondiente votación
en el Congreso sería vinculante para el Ejecutivo.
La pregunta que quedó sobre la (sobre)mesa es:
"¿Y qué pasa si el Congreso tumba la previsión
de enviar tropas a un conflicto?". Carod ya
anunció que ese punto será enmendado por el Grupo
Parlamentario de ERC.
Durante la larga reunión -parece que hubo buen
'feeling'-, Carod transmitió a Bono el
malestar existente en diversos ayuntamientos catalanes
por las maniobras que realiza el Ejército español
sin avisar a los respectivos alcaldes. Sacó, en
concreto, un hecho que molestó mucho en Cataluña
durante la etapa de Aznar: el desembarco
que tropas españolas hicieron en Cadaqués sin
que lo conocieran sus asustados habitantes. El
ministro le confirmó que ha dado instrucciones
para que, antes de cualquier maniobra militar,
se avise a los correspondientes regidores.
Un punto importante para Carod -y que Bono prometió
también estudiar 'con buenos ojos'- es la posibilidad
de que el Ministerio de Defensa oferte a los respectivos
Ayuntamiento la compra 'a precios razonables'
de los cuarteles del Ejército y de la Guardia
Civil en desuso. No se trataría en estos casos
que los ayuntamientos pudieran contar con esos
terrenos para edificar, pero sí para obras sociales
(bibliotecas, centros para ancianos, etcétera).
El ministro respondió que lo estudiaría, porque
"no es algo insensato".
Parte política
Finalmente, la parte política, según ha podido
saber Diariocrítico. En este
punto, Bono defendió sus postulados conocidos:
que España es muy grande, que cabemos todos, que
podemos y debemos entendernos... Carod le respondió
con los planteamientos que ya había expuesto un
par de horas antes en un encuentro informativo
en el Congreso de los Diputados: que es un momento
excelente para que el socialismo español pilote
un cambio hacia el federalismo, pero que, en cualquier
caso, Cataluña necesita mucho más que lo que le
brinda el actual Estatut.
Al parecer, ni Carod ni Bono hicieron ninguna
referencia a los expedientes que deberían guardarse
en el CNI sobre los contactos del líder catalanista
con dirigentes de ETA en Perpiñán a principios
de enero de 2005. Parece que hubo un acuerdo tácito
de no tocar el tema.
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