Desde
aquí eramos conocedores que hace dos semanas
se había producido un encuentro secreto entre
Rajoy y Fraga, del que el primero
no informó a la ejecutiva de su partido.
Ahora vemos el fruto: el adelantamiento de las
elecciones gallegas. Don Manuel ha accedido a
no dejar pasar el verano antes de convocar las
elecciones autonómicas.
Fraga consultó con sus dos vicepresidentes,
Alberto Núñez Feijoo y José Manuel Barreiro,
sobre el adelanto de las elecciones autonómicas,
así como con José Crespo, responsable de
la campaña electoral del PP y cada vez con más
fuerza en el partido. Aunque no les dio la seguridad
de que había tomado la decisión, la impresión
es que efectivamente hoy va a anunciar que disuelve
las cámaras. Pero Fraga, muy formalista, quiere
comunicarlo previamente a su Gobierno.
Baltar está al ciento por ciento con Fraga,
y así se lo ha hecho llegar. Cuiña, en
cambio, se mueve en la cautela: pretendía ser
'número 1' por Pontevedra, peor ese puesto será
ocupado por Núñez Feijoo, así que la posición
del antiguo número dos de Fraga es delicada. En
cuanto a las encuestas, el PP dispone de una que,
en este momento, le sitúa en la mayoría absoluta.
La estrategia de la campaña la tiene muy clara
el PP: van a denunciar que Zapatero y sus ministros
ningunean Galicia, que no ha salido ninguno de
los proyectos incluidos en el Plan Galicia, que
han tenido que iniciar las obras del puerto Exterior
de La Coruña sin fondos, que los ministros no
ven a Fraga cuando viajan a Galicia, que han eliminado
el proyecto del AVE y que Galicia, comunidad histórica,
es preterida frente al País Vasco y Cataluña;
en un caso porque Zapatero hace política con el
PNV mientras intenta negociar con Batasuna y,
en otro caso, porque su estabilidad de gobierno
depende de Maragall.
Fraga, además, quiere expresar durante la campaña
la falta de respeto que le inspira un José
Blanco que le ha calificado como "incapacitado"
para gobernar.
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