El
presidente del Congreso, Manuel Marín,
se reunió el miércoles por la tarde, una vez finalizada
la sesión de control al Gobierno, con Rodríguez
Zapatero para cambiar impresiones sobre algunos
asuntos, unos de pura 'intendencia' y otros de
mayor 'trascendencia'.
Aunque no es la primera vez que Marín y Zapatero
celebran reuniones en el Congreso o hablan por
teléfono, lo que no se pasó por alto es el hecho
de que este encuentro coincidiera con la víspera
de la reunión que mantendrá la ponencia de Reglamento,
con el tema del uso de las lenguas en la Cámara
de telón de fondo.
El propio presidente del Gobierno, en unas inesperadas
declaraciones que realizó tras el Pleno, al ser
preguntado sobre el tema, señaló que su postura
era "volver al criterio anterior de la flexibilidad
lingüística"; es decir, que Marín ceda y deje
a los diputados utilizar las lenguas cooficiales-
de forma breve y con traducción posterior- en
los plenos.
Pero ni por esas. Marín sigue en sus trece. En
conversación informal con un grupo de periodistas,
el presidente del Congreso aseguró que sólo cambiará
de postura si hay "una clarificación" y
este jueves los grupos se ponen de acuerdo. Marín
bromeó sobre su condición de "reina madre"
de la Cámara y como tal, será el quien diga la
última palabra.
Pero lo que más sorprendió fue su posterior visita
a la sala de prensa, que pronto va a sufrir cambios
y para bien, esperamos... Distendido, amable y
con su porte siempre tan educado, Marín se paseó
por las cabinas de televisión y radio, por las
mesas de trabajo, charló con unos y otros y, acompañado
de su jefa de prensa, Dacil, fue tomando
nota de las quejas y de las ideas que los periodistas
le dábamos para mejorar nuestras condiciones de
trabajo, que, todo hay que decirlo, son muy pero
que muy mejorables.
|