El Gobierno socialista está francamente dolido
por las críticas -algunas muy mordaces y en su
mayor parte crematísticas- vertidas contra la
'ocurrencia' de la ministra de Vivienda, María
Antonia Trujillo, de proponer 'nichitos' para
solteros de 25 a 30 metros cuadrados. Tras la
ocurrencia ministerial, claro, se desvelaron aspectos
de 'espacio vital' que aprovecha la ministra -tamaño
de su despacho en el Ministerio, de su casa oficial
en Madrid, de su chalet particular, etcétera-
con la consiguiente sorna, que es, precisamente,
lo que ha dolido al Ejecutivo.
Así que el ministro de Administraciones Públicas,
Jordi Sevilla, se ha dedicado a revisar
papeles y normativas con respecto a las dimensiones
de los despachos de los ministros del PP.
Esto es lo que Sevilla ha encontrado: un acuerdo
de la Comisión Permanente de la Junta Coordinadora
de Edificios Administrativos de fecha 29 de noviembre
de 2001, en pleno Gobierno de Aznar. Ahí
se estipulan los metros cuadrados que deben tener
las áreas de trabajo y especiales. El acuerdo
no tiene desperdicio, como veremos ahora.
Área de trabajo de un ministro de Aznar: necesitaba
345 metros cuadrados para poder trabajar; al área
de cada secretario de Estado le correspondían
270 metros cuadrados útiles; 240 a los subsecretarios;
el director general necesitaba para él solo 40
metros cuadrados, y se va bajando en el funcionariado
hasta los niveles 9 a 27 (básicos, claro) que
'sólo' necesitaban para poder trabajar a gusto
11 metros cuadrados.
Sin embargo, a esas "superficies útiles"
fijadas por el Gobierno de Aznar había que añadir
las "Áreas Especiales (AE)", o "superficie
útil de cada uno de los recintos destinados a
usos asociados o complementarios de la actividad
principal". En este punto se estimaban necesarios
2,55 metros cuadrados por persona.
Parece evidente que lo que el ministro Sevilla
quiere decir con estos papeles 'buscados' es que,
en fin, que aunque la ministra ha remodelado su
despacho para darle mayor amplitud, todavía podría
hacerlo más, porque así lo fijó el Gobierno Aznar.
Pero a lo que no responde el ministro Sevilla
es a ¿qué le parece el 'nichito' de soltero propuesto
por su colega de Vivienda?
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