La reciente desarticulación de la banda neonazi
"Blood&Honour" ("Sangre y Honor",
en castellano) en Madrid, Sevilla, Jaén, Zaragoza
y Burgos, así como en otros países de la Unión
Europea (Francia, Alemania, Italia, Portugal,
Gran Bretaña, Hungría...) y en Estados Unidos,
tiene dos vertientes:
La positiva es su desarticulación misma, por parte
de la Guardia Civil, que detuvo a 21 individuos
'skinheads'.
La vertiente negativa es la existencia, con infraestructura
internacional, de una banda de semejantes características.
Y esto lleva a algunas reflexiones:
- ¿Cómo una banda 'neonazi', es decir, ultranacionalista,
xenófoba y racista, entregada a la exaltación
y supremacía de la identidad nacional frente a
las naciones extranjeras, puede establecer redes
y alianzas con otras bandas de iguales características,
precisamente de esas otras naciones extranjeras?
¿Acaso no es una contradicción?
- El nazismo alemán, el fascismo italiano y -aunque
salvando las distancias- Falange Española y el
franquismo surgieron en Alemania, Italia y España,
respectivamente, en los años treinta, como consecuencia
del 'crack' de 1929, que fue la gota que colmó
el vaso de la crisis económica arrastrada desde
la I Guerra Mundial. Historiadores de la categoría
del estadounidense Stanley G. Payne lo
explican perfectamente en numerosos estudios,
que abarcan también al régimen portugués de Salazar,
y no hay que pasar por alto que también en nuestro
vecino luso se han descubierto ramificaciones
de esta banda.
- Ojo, pues, a la situación socioeconómica de
numerosos países de Europa, receptores muchos
de ellos de movimientos migratorios y en plena
discusión (la Francia de Le Pen, Holanda,
Gran Bretaña...) sobre si aceptar, o no, una Constitución
Europea que podría ser el antídoto de esta clase
de ideologías.
- El mayor de los integrantes de la banda tiene
34 años y fue detenido ayer en Sevilla. El menor,
17 y fue detenido en Madrid. Ello quiere decir
que el más adulto de estos 'ultras' tenía sólo
cuatro o cinco años (dependiendo del mes de su
nacimiento) en 1975, cuando murió el genral Franco.
Poco, más bien nada -absolutamente nada- ha podido
vivir del régimen franquista para echarlo de menos
tres décadas después. Y el hecho de que el mayor
caldo de cultivo de los movimientos 'ultras' de
este tipo esté precisamente en las generaciones
más jóvenes denota una ausencia de valores y de
esperanzas de proyección personal bastante alarmante.
Ausencia derivada, una vez más, de factores socioeconómicos
como el paro y las malas condiciones de trabajo
(contratos basura...) que por moor de la globalización
ofrece actualmente el mercado laboral.
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