Los informes del periódico alternativo
11-M: La Jihad se preparaba en una peluquería (5)

El tomo 10 del sumario 20/2004 (446 folios) se inicia el 18 de marzo con la ampliación de diligencias respecto a la investigación. La Policía ha averiguado ya que el bolso que contenía la bomba que no explotó fue adquirido en una tienda de la calle Caravaca, justo enfrente de un local regentado por uno de los implicados, Mohamed Al Hadi Chedadi. Siguen las detenciones: ahora es el turno de Farid Oulad Ali y se identifica por reconocimiento fotográfico a Abderrahim Zbakh como partícipe directo de los hechos, siendo también detenido, junto a los dos anteriores.

El 18 de marzo tiene lugar la detención de José Emilio Suárez Trashorras (Avilés, 1976), en Avilés, y de Abdelouahid Berrak Soussane, dueño de la "Peluquería Abdul", en Madrid. Y el 19 de marzo, la Guardia Civil traslada al detenido Rafa Zouhier -confidente de la Benemérita, el hombre que puso en contacto a los 'moritos' con el ex minero Suárez Trashorras- a las dependencias de la Comisaría General de Información. El día 20 se procede a la detención de Naima Oulad Akcha, en Madrid, cuyos cuatro hermanos -Khalil, Hasan, Mohamed y Rachid- parece que tuvieron participación en los hechos y los cuales serán detenidos a partir del día 21, excepto Khalil, que ya cumplía condena en el centro penitenciario de Topas (Salamanca) por otros delitos.

En un largo atestado de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) fechado el 18 de marzo, la Policía sabía ya que el grupo se reunía en la Peluquería Paparachi, en Madrid, para hablar de la Jihad y que "durante dichas reuniones se habría realizado algún tipo de rito islámico, según el cual se diera validez a determinados actos o comportamientos que pudieran resultar dudosos a los ojos de los creyentes (islámicos). Esta actividad puede utilizarse para legitimar acciones violentas, que son prohibidas por el Islam, o actos religiosamente reprochables, haciendo así que sus autores entiendan que los mismos no contradicen el espíritu de su religión".

El grupo radical estaba formado por Jamal Zoughan, Said Serrouk, Said Berraj, Mohamed Bakali, Abderrahim Amate, Mohamed Chaoui, Abdelouahid Berrak Soussane (propietario de la peluquería), Mohamed Hadad, Abderrahim Zbakh, un tal Abderrazak y otro conocido como Rachid El Gordo.

Ese primer grupo, que operaba en el barrio madrileño de Lavapiés, estaba relacionado, a su vez, con otro grupo compuesto por personas que ya habían sido detenidas por terrorismo o colaboración con banda armada en otros países o en otros procesos judiciales españoles.

En ese segundo grupo estarían Mustapha El Maymouni -era, en realidad, uno de los máximos líderes espirituales-, quien entonces estaba ya detenido en Marruecos acusado de participar en los atentados de Casablanca. Otros cabecillas eran Dris Chebly, Said Chedadi y Amer El Azizi, procesados los tres en el sumario del 11-S (35/01 del Juzgado central número 5) por su pertenencia a Al Qaeda, así como Hicham Temsamani Jad, condenado en Marruecos por su participación en una célula terrorista vinculada con los atentados de Casablanca (16.5.2003). Además, la Policía ya sabía que Jamal Zoughan había estado también implicado en el sumario del 11-S y que había sido objeto de una Comisión Rogatoria francesa (2001) por su vinculación con una célula terrorista islámica que pretendió atentar contra la embajada de Estados Unidos en París.

A este segundo grupo pertenecían también, según la Policía, los hermanos Mohamed y Abdenabi Chedadi, Faisal Allouch, los hermanos Mohamed y Abdelkrim Ouazzani, Mohamed Boulekdjer y Mohamed Larbi Ben Allah.

Ambos grupos tendrían además un común denominador en la persona de Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, alias "Sarhan El Tunecino", cuñado de Mustapha El Maymouni, uno de los grandes líderes espirituales de ambos grupos, como ya hemos señalado. Junto a El Maymouni se hallaban, en cuanto a personajes "carismáticos, de gran poder de captación", Sarhane "El Tunecino" -uno de los que se suicidarían en Leganés- y un enigmático personaje conocido como Mohamed El Egipcio, quien mucho más tarde sería detenido en Italia y sobre el que España pediría su extradición.

De ahí que desde casi el primer momento la Policía dirija su línea de investigación hacia Jamal Zoughan, el líder del grupo de Lavapies, para llegar a los demás integrantes. Y es así como, a partir del día 17, la Policía va procediendo a múltiples e importantes detenciones, como la de Abderrahim Zbakh y Farid Oulad Ali, quien fue detectado como contacto de Allekema Lamari, de quien sospechaba la Policía como uno de los autores de los atentados y quien se encontraba el 11-M en busca y captura tras ser condenado en rebeldía por su participación en el grupo terrorista argelino GIA.

También fueron detenidos el propietario de la peluquería donde se reunía el grupo de Lavapies, Abdelouahid Berrak Soussane, y Mohamed Chedadi, al que se llegó por la bolsa que contenía la bomba que no explotó.

Paralelamente a esas investigaciones, los Tedax informaron que el explosivo que no explotó había salido de las canteras "Caolines de Merilles", a 20 kilómetros de Tineo (Asturias). Gracias a la información de las tarjetas SIM intervenidas se pudo localizar y detener al ex minero José Emilio Suárez Trashorras y al confidente de la Guardia Civil Rafa Zohuier, detenidos respectivamente los días 18 y 19 de marzo. Zouhier había sido el eslabón que unió a Suárez Trashorras con los 'moritos', según quedó acreditado por la confesión de un menor, Gabriel Montoya, que había servido de eslabón para llevar una de las bolsas de dinamita a Madrid, según vimos en el boletín anterior.

Tras su detención, las declaraciones de Abdelouahid Berrak Soussane (dueño de la peluquería de Lavapiés) aportan numerosas novedades: se demuestra su vinculación con Jamal Zoughan (quien incluso le ayudó a pagar la peluquería) y revela el nombre de los asistentes a la casa de Faisal Allouch en Villaverde, donde también se hablaba de la Jihad: Saamir Mohamed Saf Saf, Abdenabi Chedadi, Rachid, Jamal Zoughan, Mohamed Chaoui, Mustapha El Maymouni, "El Tunecino", Amer El Azizi -muyaidin en Afganistán, una de las cabezas máximas de Al Qaeda en España y procesado en el sumario del 11-S- y Driss Chebly -también procesado en el sumario 11-S por pertenencia a Al Qaeda y, como el anterior, en búsqueda y captura-; es decir, lo más 'granado' del terrorismo islamista. En otra ocasión también asistió a las reuniones Hicham Temsamani Jad, imán de Toledo. Pero otro punto de reunión era la propia peluquería de Berrak.

A través de este tomo del sumario -y de su pieza separada, en la que se recogen distintas declaraciones-, podemos saber que tan sólo diez días después de los atentados, la Policía ya informaba al juez que, en vista de lo actuado, "se estima que los atentados del 11-M fueron obra de un grupo no muy numeroso de activistas, probablemente de individuos que fueron manipulados ideológicamente por el denominado Grupo de Mustapha El Maymouni y por aquellos que se reunían en la Peluquería Abdul y llevaban a cabo la 'purificación' de sus actos, forma ésta de legitimar, según la doctrina Takfir, los pecados o las acciones reprochables desde el punto de vista del Islam más ortodoxo. Las detenciones y operaciones policiales llevadas a cabo contra la célula de Mustapha El Maymouni han podido determinar que sus miembros hayan optado por buscar elementos más marginales para cometer las acciones".

La Policía sabía ya -estamos hablando, incluso, de antes del suicidio colectivo de Leganés- que el grupo estaba dirigido operativamente por Sarhan "El Tunecino", con lugartenientes como Abdenabi Chedadi, Mohamed Larbi Ben Allag, Said Serrouk y Said Berraj. Este último había huido de su domicilio dos días después del atentado en un Mercedes, vehículo que estaba siendo buscado por la Policía.

Finalmente, la Policía informaba al juez que Mohamed Hadad, que había sido detenido en Marruecos, había sido reconocido por un testigo como uno de los autores de los atentados y que huyó al país alauita. Ya se sabía que Hadad estaba fuertemente vinculado con Amer El Azizi y con Lakshen Ikasrien, un marroquí preso en Guantánamo y del que se había solicitado su extradición en virtud del sumario 35/01 del Juzgado Central de Instrucción número 5 que dirigía Baltasar Garzón.

Paulatinamente, el 21 de marzo de 2004 se fue tomando declaración a Mohamed Al Hadi Chedadi (Marruecos, 1966) y a Abdelouahid Berrak Soussane (Marruecos, 1971), quien "preguntado para que diga qué entiende por la palabra jihad, contesta: Jihad, para él es por ejemplo si tu vives en un país y viene otro a coger un trozo de tu país tienes que luchar para que salga quien ha entrado en el país, que no conoce otra opinión de la Jihad. Preguntado para que diga si a su entender actualmente en algún país se hace la Jihad, dice: que en Palestina contra los judíos y en Irak contra los americanos".

También se investigó al dueño de la furgoneta Renault Kangoo utilizada por los terroristas y encontrada en Alcalá de Henares, José Garzón Gómez, y a su familia, sobre todo al hijo, José Garzón Huertas (Madrid, 1966), de quien se descubrió que era amigo de un iraní, Kasra Khanafshar (Teherán, 1968), desde hacía 20 años. Kasra comparecería también ante la Policía el 18 de marzo.

El 22 de marzo declaraba ante el juez el ex minero José Emilio Suárez Trashorras (Avilés, 1976). Pronto se conocen todos sus antecedentes: fue detenido en 2001 con su cuñado, Antonio Toro Castro, por tenencia de detonadores y explosivos. Trashorras quedó libre, pero su cuñado fue a parar a la cárcel de Villabona (Asturias). Cuando salió de prisión, Toro le presentó a Trashorras a Rafa Zouhier, a quien había conocido en Villabona.

Trashorras reconoce que seis meses antes de los atentados vino a Madrid al nacimiento del hijo de un amigo y Zouhier le presentó a tres marroquíes, uno de ellos "Mowgly" (Jamal Ahmidan), en el Mac Donnald del Hospital Gómez Ulla y le pidieron dinamita. Luego, los 'moritos' viajaron a Asturias en cuatro o cinco ocasiones en un BMW azul oscuro y también en un Golf y en un Toyota. En una de esas ocasiones, el 28 de febrero, Trashorras reconoce que vio dinamita en una bolsa en los coches (un Golf y un Toyota) de los 'moros', y que después de los atentados, tres o cuatro días más tarde, lo comunicó a la policía de Asturias.

También se tomó declaración a Abderrahim Zbakh, a quien un testigo protegido había visto manipulando un teléfono o un radiotransmisor en la estación de El Pozo pocos minutos antes de los atentados del 11-M. Zbakh negó esa versión, pero tuvo que reconocer que, al menos, había estado en la estación de Atocha el 11 de marzo.

El 22 de marzo declaraba ante el juez Mohamed Al Hadi Chedadi (Tánger, 1966), quien tenía ocho hermanos y uno de ellos, Said, estaba preso en España acusado de pertenecer a banda armada. Chedadi resultó imputado.

Ese mismo día 22, en una jornada de febril actividad jurídico-policial, declaraba Farid Oulad Ali (Larache, Marruecos, 1970), a quien se imputa pero el fiscal no solicitó medida cautelar alguna, por lo que quedó en libertad. No ocurrió lo mismo con Mohamed Al Hadi Chedadi, Abderrahim Zbakh, Abdelouaid Berrak y José Emilio Suárez Trashorras, a los que el juez Juan del Olmo manda a prisión incondicional e incomunicada.

Como resultado de las investigaciones realizadas, a lo largo de 2004 habían sido imputadas las siguientes personas, además de los siete suicidas de Leganés: Lotfi Sbai, Rabei Osman El Sayed Ahmed, Admed Ibrahim Kassem Ahmed, Adnan Waki, Hassan el Haski, Pablo Álvarez Moya, Allal Moussaten, Brahim Moussaten, Safia Belhadj, Rachid Mohamed Kaddur, Rachid Bendouda, Jao0uad El Bouzrouti, Driss Haddad, Hassan Haddad, Hamed Haddad, Mohamed Haddad, Abdelkrim Lebchina, Mohamad Bassem Saka,
Mohamed Kafarna, Mohamed Suleyman, Mohammad Tailounie, Moustafa Mohammed Mohammed Rizk, Omar Salwa (Omar Zelmat), Samir Suleyman y Youssef Belhadj.


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