Informábamos en la edición anterior
que el 23 de marzo, la Comisaría General de Información
sabía ya por el ex minero José Emilio Suárez
Trashorras que los hermanos Mohamed
y Rachid Oulad Akcha eran dos de los 'moritos'
que habían subido a por dinamita a Asturias y
que uno de ellos había sido reconocido por un
testigo protegido como uno de los que subieron
a los trenes de Alcalá con mochilas. De la investigación
de sus teléfonos móviles, la Policía pudo establecer
nuevos contactos con otros individuos musulmanes.
Como resultado inmediato de esas investigaciones,
el 24 de marzo fueron detenidas las siguientes
personas, acusadas de colaboración con banda terrorista
islámica: Faissal Allouch; Fouad El Morabit
Amghar (Nador, Marruecos, 1975) y Basel
Ghalyoun (Homs, Siria, 1980), detenidos ambos
en Toledo; los hermanos Moutaz (1966) y
Mouhannad Almallah Dabas (Ceuta, 1964);
Sarhane Ben Abdelmajid Fajhet (Uganda,
Túnez, 1968), y los hermanos Said (Tetuán,
1980) y Hamid Ahmidan (Tetuán, 1977).
La AVT le hace el juego al PP
Este Tomo 12 del sumario registra una curiosa
querella, firmada por el abogado Juan Carlos
Rodríguez Segura en nombre y representación
de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT),
que no admite comentarios: "Aún cuando todos
los indicios apuntan a una Organización Integrista
Islámica formada por elementos musulmanes, en
combinación con resentidos españoles, siendo grupos
o grupúsculos islamistas, marroquíes, aquellos
que colocaron mochilas con cargas explosivas en
los trenes, esta parte entiende que la infraestructura
tuvo que ser facilitada por alguien como la Organización
ETA, Organización que ha sido entrenada siempre
en países de religión musulmana y enemigos del
orbe cristiano, concretándose en este momento
con elementos marroquíes conceptuados siempre
como enemigos de nuestra nación en todos los aspectos,
ya sean religiosos o territoriales, baste ver
que nuestras fuerzas armadas tuvieron que recuperar
un simple islote, llamado Perejil, y que nuestras
ciudades Ceuta y Melilla tienen que estar fuertemente
vigiladas".
El escrito dirigido al Juzgado Central de Instrucción
número 6, que sigue la instrucción del sumario
20/2004 por los crímenes contra la Humanidad del
11-M, señala también: "Aún cuando esta parte
cree que ya se habrá hecho, se deberá traer al
presente procedimiento el listado de todos aquellos
individuos de raza árabe que legalmente hayan
entrado en nuestro país en los últimos seis meses,
así como todos aquellos que hayan sido controlados
como inmigrantes ilegales al acceder a nuestras
costas desde un país enemigo como es Marruecos".
El lenguaje, el contenido, el contexto y la filosofía
que inspiran ese escrito de la AVT merecieron
una respuesta contundente del juez Juan del
Olmo con fecha 25 de marzo, tan sólo dos días
después de haberse registrado la entrada del escrito
en cuestión: "no ha lugar a tener por interpuesta
la querella formula (...) en atención a la absoluta
indeterminación en que se funda y a las suposiciones
en las que se basa".
No obstante, este tomo contiene la relación de
efectos hallados en el registro de la celda de
Khalil Oulad Akcha, efectuado el 21 de
marzo en el centro de Topas (Salamanca) en el
que se encuentra detenido por otro caso distinto
al 11-M: la Policía encuentra "un calendario
del año 2004 en euskera". Este dato es uno
de los que esgrimiría el PP en la Comisión de
Investigación del 11-M para justificar la existencia
de la supuesta relación entre ETA y Al Qaeda,
confabulados, según los populares, para derribar
al Gobierno de José María Aznar. Nada de
ello se demostraría a lo largo de la investigación,
sino todo lo contrario.
La Pieza Separada del Tomo 12
La Pieza Separada de este tomo recoge interesantísimas
declaraciones, todas a partir de marzo de este
mismo año (2005), cuando comienzan a ser detenidos
nuevos presuntos colaboradores de banda terrorista
internacional.
Tiene interés la declaración del imputado Jaouad
El Bouzrouti (Marruecos, 1983), dueño de un
Opel Vectra en el que se vio a Allekema Lamari,
uno de los autores de la matanza. La declaración
se realiza ante el juez el 11 de marzo de 2005,
momento en el que se le imputa. Afirma el detenido:
"Esa gente del Ministerio de Interior lo visitaron
el día 11 de marzo, y después tuvo dos visitas
más antes de la del 3 de abril, y luego otras
tuvo otras dos antes de ir el declarante a Bélgica,
que fue en septiembre de 2004. Que en la última
visita que le hicieron antes de ir a Bélgica le
dieron 400 euros en un sobre para su viaje a Bélgica
a fin de que consiguiera información sobre (Mohamed)
Afalah y (Abdelmajid) Bouchar. Que el declarante
les dijo que les daba información igualmente sin
que le pagasen, por los muertos que hubo en los
atentados, y estos le dijeron que lo aceptase
como un regalo, y el declarante lo aceptó".
El 4 de abril de 2005 tienen lugar las declaraciones
de los hermanos -todos imputados- Driss Haddad
(Marruecos, 1978, a quien se encontró en su domicilio
una tarjeta sanitaria de Youssef Belhaj,
otro de los grandes supuestos dirigentes del movimiento
radical islamista en España); Hassan; Mhamed
(Marruecos, 1963), y Mohamed (quien, al
parecer, es el auténtico colaborador en los atentados,
dependiendo de la planificación operativa que
llevaban Allekema Lamari y Jamal Ahmidan,
y actualmente en libertad judicial en Marruecos).
El 6 de abril de 2005 declara Abdenbi Lebchina
(Casablanca, 1970). Una importantísima declaración
porque descubre la personalidad de Sharhane
Ben Abdelmajid, alias "El Tunecino",
uno de los principales implicados y líderes del
11-M: "Al no tener trabajo (Abdenbi, el declarante)
se dedicaba a ser vendedor ambulante de ropa en
la Puerta del Sol con los turistas, y una vez
Sharhane fue a dar una vuelta por allí, y había
dos chicas que compraban al dicente una camiseta
de Raúl jugador del Real Madrid, en ese momento
llegaron Sharhane y Bassel al puesto que tenía
el dicente y Sharhane preguntó a los dos americanos
que estaban comprando de dónde eran, cuando dijeron
el Estado de donde eran e iban a pagar las camisetas
que habían comprado, Sharhane le quitó el dinero
al dicente y se lo devolvió a las compradoras,
y a ellas les quitó las camisetas y les dijo que
no se las vendía".
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