Tras las importantes detenciones practicadas
el 24 de marzo de 2004, la Comisaría General de
Información (CGI) ya disponía en esa fecha de
pistas muy sólidas para seguir desmantelando células
islamistas en España. Toda la información giraba
exclusivamente sobre el islamismo radical como
autor de la matanza del 11-M. Ahora, un año después,
se sigue deteniendo a islamistas por posible colaboración
con banda terrorista, pero no aparece ni una sola
pista sobre una supuesta connivencia con la banda
ETA.
A partir de esa fecha se comienza a tomar declaración
a otra serie de personas para establecer su posible
vinculación con el islamismo radical, como Hassan
Serroukh, o bien como testigos, ya que trabajaron
con algunos de los encausados, como los españoles
Julián Mayoral Rodríguez y Daniel Sáez-Bravo
Casillas (confeccionadores de placas de matrícula
en una empresa donde supuestamente se doblaron
placas de algunos de los coches usados), Félix
Martín Saiz y Juan Mora Marciel (de
la empresa donde trabajaba Rachid Oulad)
o Dolores Clavero Puerto (la propietaria
del Toyota cuya matrícula fue doblada por los
terroristas).
Como ya sabemos, las investigaciones del Juzgado
Central de Instrucción número 6 de la Audiencia
Nacional y de la Comisaría General de Información
llevaron a la detención el 24 de marzo de 2004
de otra serie de musulmanes, la mayoría marroquíes,
supuestamente relacionados con los atentados del
11-M: Faissal Allouch (Marruecos, 1970);
Fouad El Morabit Amghar (Nador, Marruecos,
1975) y Basel Ghalyoun (Homs, Siria, 1980)
detenidos ambos en Toledo; los hermanos Moutaz
(1966) y Mouhannad Almallah Dabas (Ceuta,
1964); Sarhane Ben Abdelmajid Fajhet (Uganda,
Túnez, 1968), y los hermanos Said (Tetuán,
1980) y Hamid Ahmidan (Tetuán, 1977).
Pues bien, tras las declaraciones de algunos de
aquellos detenidos, especialmente de Faissal
Allouch, se supo que éste era el encargado
de la financiación en España de un grupo radical
islamista vinculado con la organización terrorista
islámica marroquí Salafia Jihadia, responsable,
entre otros, de los atentados terroristas suicidas
de Casablanca (Maruecos) del 16 de mayo de 2003.
De ahí que el PP y algunos medios de comunicación
hayan seguido insistiendo en la implicación de
servicios secretos marroquíes en la masacre de
Madrid del 11-M, si bien el sumario 20/2004 no
recoge ningún indicio al respecto, al menos hasta
el momento.
También se pudo saber que bajo la dirección de
Mustapha El Maymouni, alias "Mustafa",
en ese momento condenado a prisión en Marruecos
por los atentados de Casablanca, se había ido
gestando un grupo de marroquíes en España para
trasladarlos a los campos de entrenamiento de
Al Qaeda en Afganistán, y que el lugar de reunión
del grupo, que servía para adoctrinamiento, era,
precisamente, el domicilio de Faissal Allouch.
Las reuniones duraban entre seis y ocho horas
y se visionaban cintas de video -incautadas por
la policía en los sucesivos registros- con escenas
de imanes radicales y de la Jihad en lugares de
conflicto como Chechenia, Bosnia, Cachemira, Afganistán
o Argelia. Así se despertaba el instinto criminal
del grupo.
A tan sólo dos semanas después del atentado, la
Policía había detectado a la mayor parte de los
miembros de la banda, que eran 'conectados' por
Sarhane Ben Abdelmajid Kakher, alias "Serhan
El Tunecino" -uno de los que nueve días después
del informe de la CGI al juez que comentamos se
suicidarían en Leganés-, un siniestro personaje
casado con la hermana de "Mustafa" y muy
vinculado a Rabei Osman El Sayed Ahmed,
alias "Mohamed El Egipcio", un operativo
de Al Qaeda que en el momento de los hechos se
hallaba en paradero desconocido, pero que más
tarde apareció en Italia, desde donde fue extraditado
a España a finales de 2004.
Otros 'lugartenientes' de este grupo terrorista
eran Mohamed Larbi Ben Sallah (un contacto
directo de "Mohamed El Egipcio" y que a
finales de marzo de 2004 se hallaba huido en Marruecos);
Driss Chebli, detenido y procesado en el
sumario 35/01 llevado por el juez Baltasar
Garzón contra la célula de Al Qaeda en España
desarticulada en noviembre de 2001; Amer El
Azizi, procesado en el mismo sumario que el
anterior y en búsqueda y captura internacional;
Abderrazak Azzi, alias "Noureddine Al
Arab", relacionado con el movimiento radical
islámico marroquí Justicia y Caridad y que fue
detenido en Marruecos por tráfico de armas y pertenencia
al movimiento Mujahidin; Said Chedadi,
uno de los hermanos que estaba procesado también
en el sumario 35/01, y Said Berraj, en
paradero desconocido, pero del que ya se sabía
que estaba directamente vinculado al 11-M. Todos
ellos eran ardientes defensores del credo del
movimiento Takfir Wal Hirja, que obliga
al Mujahidin a dejar a su familia cuando es llamado
como soldado de Alá.
De ahí que las preguntas del juez Juan del
Olmo en los interrogatorios fueran encaminadas
a establecer qué grado de creencia tenían los
detenidos en relación a ese credo. A través de
la serie de declaraciones que hemos ido viendo
en todos las ediciones
anteriores, el juez ya sabía que la masacre
de Madrid la había realizado este grupo que definía
al mundo musulmán como una sola nación y que defendía
la obligación de todo "buen musulmán" de
defender a cualquier otro musulmán del mundo ante
una agresión exterior.
Sabido era que España formaba parte del núcleo
occidental contra Irak y ya se empezaba a tener
constancia de que el núcleo que realizó el 11-M
era muy reducido y que la acción terrorista se
había llevado a cabo con muy pocos medios y financiado
en todo caso con el tráfico de hachís.
Vídeos de asesinatos
Si el tomo 13 tiene una particular importancia
por lo que hemos reseñado, en la Pieza Separada
de ese tomo se relacionan las declaraciones de
los presuntos colaboradores de la red que van
siendo detenidos a partir de marzo de 2005. Todo,
naturalmente, son musulmanes y una buena parte
de ellos son de origen sirio.
A principios de abril de 2005 declara como imputado
Mohamed Suleyman (Jeser, Siria, 1959),
quien tuvo relaciones con Moutaz y Mouhannad
Almallah y Basel Ghalyoun, así como
al propio "Sarhane El Tunecino", y cuyo
hermano, Samir, aparece también implicado
en el sumario.
Nuevos implicados pro colaboración con banda terrorista
a partir de 2005 son Mohammad Tailounie
(Damasco, Siria, 1971), quien también vivió un
tiempo, como el anterior, en el local de Mouhannad
Almallah, donde, al parecer, se daban cita
numerosos islamistas supuestamente radicales.
Tailounie revela que, efectivamente, numerosos
sirios utilizan documentación falsa, porque, según
afirma, siendo de nacionalidad siria les resulta
difícil encontrar trabajo y que ésa es una práctica
habitual también en Italia, Francia y Alemania.
Se sabe, por ejemplo, que en España el tráfico
de documentación falsa lo llevaba en parte Omar
Zelmat, pero Tailounie revela también
que la red más importante de falsificadores está
formada por argelinos.
Tailounie confirma al juez Del Olmo
el tipo de vídeos que se veían en determinadas
reuniones islamistas: "Por el Ministerio Fiscal
se le pregunta si en algún momento Mutaz (Almallah)
le ha exhibido al declarante algún vídeo en el
que un soldado degollaba a otra persona y era
un serbio matando a un bosnio o a un musulmán
y manifiesta que eso sí lo ha visto. Que se lo
exhibió en casa de Sarhane porque el dicente necesitaba
un ordenador para hacer una traducción y Mutaz
le dejó el portátil y en ese momento se lo mostró,
que en ese momento estaban Abdallad y Sarhane,
porque es su casa, y cree que también
Kafarna".
El 5 de abril declaran ante el juez, imputados
por colaboración con banda terrorista, Moustafa
Mohammed Mohammed Rizk (Charbia, Egipto, 1974)
y Omar Salwa, alias "Omar Zelmat" (Bumerdes,
Argelia, 1976), llegado a España desde Italia
con documentación falsa. El 6 de abril de este
año, Del Olmo toma declaración a otro nuevo imputado,
Samir Suleyman (Jeser, Siria, 1973). El
8 de abril declara como imputado Youssef Belhadj
(B. Touzine, Marruecos, 1976), con domicilio
en Bruselas.
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del 11-M
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