En los Estados comunitarios y los candidatos a
la adhesión de Europa Central y Oriental, las
diferencias entre hombres y mujeres en el ámbito
laboral y en la representación política están
por encima de la media de los Veinticinco. Según
un informe presentado por el Open Society Institute
en el primer aniversario de la ampliación, las
medidas legales tomadas por estos países para
mejorar la igualdad sexual no se han visto reflejadas
en la vida diaria.
Las principales críticas del informe se dirigen
a la diferencia salarial entre hombres y mujeres,
que en los nuevos miembros del Este permanece
en el nivel registrado en 2002. Las mayores desigualdades
se dan en Bulgaria, Estonia y Eslovaquia, donde
las mujeres reciben entre un 25 y un 30% menos
de salario que los hombres. En el resto de la
región, las diferencias también son significativas
e incluso están incrementándose.
La baja representación de las mujeres en la política
es otra de las desigualdades que pone de manifiesto
el estudio. Subraya el caso de Hungría, donde
las mujeres, pese a ser más del 50% de la población,
sólo ocupan un 9% de los escaños parlamentarios.
Los datos de la representación femenina en los
gobiernos confirman lo anterior. En Lituania,
sólo dos ministros son mujeres; en Polonia, sólo
una ocupa este cargo; y en Eslovaquia, no hay
mujeres en el Gobierno.
En la presentación del informe ante el Parlamento
Europeo, la europarlamentaria húngara y vicepresidenta
de la comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad
de Género, Zita Gurmai, ha afirmado que
"estos resultados muestran la necesidad de
incrementar nuestros esfuerzos para hacer legalmente
obligatorias las medidas de la UE para la igualdad
sexual en la toma de decisiones". Además,
insistió en un mayor trabajo para llevar a la
práctica el compromiso de la UE con las políticas
de igualdad sexual.
En cuanto a la tasa de empleo femenina, el estudio
revela una ligera mejora desde 2002 en los Estados
analizados. Por otra parte, destaca la falta de
compromisos políticos claros y de estrategias
para abordar problemas como la violencia sexual
y el tráfico de mujeres.
El informe, una iniciativa del Open Society Institute
basada en el trabajo de expertos nacionales y
ONGs locales, recoge datos de Polonia, República
Checa, Eslovaquia, Hungría, Estonia y Lituania,
así como de los países candidatos a la adhesión:
Bulgaria, Rumania y Turquía. En él describe mecanismos
institucionales, políticas públicas y programas
sobre igualdad de género llevadas a cabo a nivel
nacional por estos nueve Estados.
A pesar de los cambios que los Estados evaluados
han introducido en sus legislaciones respectivas
para adaptarlas al acervo comunitario, y de importantes
reformas introducidas en los códigos laborales,
el informe subraya que la implementación de las
medidas legislativas permanece muy baja. No se
está desarrollando, indica el documento, políticas
públicas articuladas en el ámbito de la igualdad
entre hombres y mujeres, y se cita como ejemplo
los casos de Hungría, Eslovaquia, Polonia y Bulgaria,
que no poseen estrategias globales en este terreno.
Tampoco hay políticas específicas para abordar
temas como la diferencia salarial, con las únicas
excepciones de Lituania y Polonia.
Recomendaciones
Entre las recomendaciones que el informe dirige
a los gobiernos de los países analizados, figura
el establecimiento de controles regulares sobre
la aplicación de los principios de igualdad en
el trabajo. Además, insiste en la necesidad de
registrar datos estadísticos desagregados por
sexos, para poder aplicar las políticas de igualdad
con éxito.
Con respecto a la representación de las mujeres
en los cargos políticos, el informe llama a los
gobiernos nacionales a adoptar medidas legales
para garantizar la plena participación femenina
en los procesos de toma de decisiones. En cuanto
a la violencia contra las mujeres, insta a los
gobiernos a adoptar planes de acción y destinar
los recursos financieros necesarios para luchar
contra el problema.
Para acceder el informe (sólo en inglés, en formato
pdf), pinche
aquí.
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