Guantánamo no existe. O sí existe, pero como si
no existiera. Esta es la conclusión que podría
sacar cualquiera, tras conocer las declaraciones,
ayer mismo, de la secretaria de Estado de los
Estados Unidos, Condoleezza Rice, ante
la Subcomisión de Estado, Operaciones Extranjeras
y Programas Relacionados, de la Comisión de Asignaciones
del Senado.
Rice comparecía ante esta Subcomisión para salir
al paso de las reiteradas denuncias contra la
Administración Bush en el sentido de que en la
base militar estadounidense establecida en territorio
de Cuba no se producen violaciones de derechos
humanos.
Rice sentenció: "Faltarle el respeto al Sagrado
Corán no es ahora, no ha sido nunca y nunca será
tolerado por Estados Unidos".
O sea, que cuando Egipto ha sido utilizado como
cárcel de islamistas por los norteamericanos para
someterlos a interrogatorios y torturas -noticia
aparecida ayer mismo en la prensa-, o cuando se
produjeron los gravísimos hechos de la cárcel
de Abu Ghraib (Irak), que todo el mundo ha podido
ver en fotografías, habrá que pensar que Estados
Unidos inflige esos malos tratos y torturas a
los prisioneros islamistas con muchísimo respeto.
El texto íntegro de la breve intervención de Condoleezza
Rice ante la Subcomisión de Estado, Operaciones
Extranjeras y Programas Relacionados, de la Comisión
de Asignaciones del Senado es el siguiente:
"Señor presidente, antes de comenzar mi declaración,
quiero hablarles directamente a los musulmanes
de Estados Unidos y del mundo entero. Faltarle
el respeto al Sagrado Corán no es ahora, no ha
sido nunca y nunca será tolerado por Estados Unidos.
Honramos los libros sagrados de todas las grandes
religiones del mundo. La falta de respeto al Sagrado
Corán es aborrecible para todos nosotros.
Ha habido recientes acusaciones, que han ofendido
profundamente a muchas personas, acerca de una
falta de respeto al Sagrado Corán por parte de
interrogadores en la Bahía de Guantánamo. Nuestras
autoridades militares investigan a plenitud estas
acusaciones. De ser ciertas, tomaremos medidas
apropiadas. El respeto a la libertad religiosa
de todos los individuos es uno de los principios
sobre los que se fundaron los Estados Unidos.
La protección del derecho de una persona a rendir
culto libremente y sin hostigamiento es un principio
que el gobierno y el pueblo de Estados Unidos
toman con mucha seriedad. Garantizar los derechos
religiosos tiene una gran importancia personal
para el presidente y para mí.
En los últimos días, hemos oído de nuestros amigos
musulmanes en todo el mundo sus preocupaciones
en torno a este asunto. Comprendemos y compartimos
sus preocupaciones. Lamentablemente, algunas personas
han perdido la vida en manifestaciones violentas.
Les pido a todos nuestros amigos en el mundo entero
que rechacen las incitaciones a la violencia de
aquellos que caracterizarían falsamente nuestras
intenciones.
Muchas gracias, señor presidente y miembros de
la comisión".
|