El 2 de abril de 2004, poco antes del suicido
colectivo de terroristas islámicos en Leganés,
se recibe en el Juzgado Central número 6 una carta
del Establecimiento Penitenciario de Valdemoro,
donde se encuentra detenido el confidente de la
Guardia Civil y delincuente habitual Rafa Zouhier.
La carta, manuscrita,
está firmada por Zouhier y fechada el 27 de marzo. El juez dispone el traslado
inmediato del interno para oírle en declaración. En su misiva, el interno pedía
al juez ampliar declaración "para que sepa toda España la verdad de mí. Que
sepáis que no tengo ningún peligro para este Centro. Quiero colaborar en todo
momento con España que me ha dado de comer desde los 12 años. Muerte a los moros
culpables. Soy una víctima del terrorismo. Viva España. Ánimo".
Zouhier
fue el mediador para que los asesinos del 11-M pudieran disponer de la dinamita
con la que volaron los trenes. El PP, junto a un medio de comunicación nacional,
pretendió utilizar a este delincuente habitual para sembrar la duda sobre la posibilidad
de que determinados elementos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado
pudieran haber estado relacionadas con los atentados del 11-M.
El 2 de
abril llegó también al juzgado el informe de la Policía Científica sobre las muestras
tomadas en la finca de Morata de Tajuña. Se confirma ya sin lugar a dudas que
había restos de nitroglicol y de nitrato amónico entre las muestras, componentes
fundamentales de las dinamitas. En otro informe, la Policía Científica afirma
haber obtenido una huella en la cinta de vídeo en la que los terroristas reivindicaban
la matanza del 11-M, si bien la misma tuvo que archivarse como "desconocida".
También llegó en esa fecha el informe sobre la furgoneta Renault Kangoo
0576 BRX usada por los terroristas y abandonada en Alcalá de Henares. El informe
confirma que fue forzado el portón trasero para proceder a su robo, pero que,
efectivamente, "el examen de las cerraduras y el clausor determinó la ausencia
de fuerza en ellos". Por este detalle es por lo que se tomó declaración al
dueño de la furgoneta (José Garzón Gómez), a su hijo y un amigo de éste
de origen iraní, como vimos en anteriores entregas (hay que señalar que la ausencia
de fuerza en las cerraduras y en el clausor sugiere que los terroristas pudieron
contar con algún juego de llaves del vehículo, ya que, según análisis posteriores,
el motor había sido arrancado bien con la llave original o bien con una copia
de la misma).
Por el análisis del cuentakilómetros se supo que los islamistas
radicales habían circulado con ese vehículos unos 75 kilómetros. Además, de la
furgoneta se recogieron 56 huellas: se desestimaron 29; otras seis eran del dueño
del vehículo y 21 quedaron sin identificar en esos momentos.
Por otra
parte, un informe de la Brigada Provincial de Información fechado el 2 de abril
reconoce que "en el marco de las investigaciones que se venían desarrollando"
contra el terrorismo islámico y antes del 11-M, eran conocidas las actividades
de los hermanos Mouhannad (Damasco, Siria, 1964) y Moutaz Almallah Dabas
(Damasco, Siria, 1966). "Estos dos individuos mantienen estrechas relaciones
con varios de los individuos encartados en el sumario 20/2004", especialmente
con Basel Ghalyoun (Siria, 1980) y Fouad El Morabit Amghar (Nador,
Marruecos, 1975), imputados como presuntos autores de los atentados.
Paralelamente,
sigue acentuándose la colaboración ciudadana. Un taxista acude a declarar el 1
de abril porque reconoce a Jamal Ahmidan y a Sarhane El Tunecino
como las dos personas que, hacia el 25 de febrero de 2004, trasladó en su
taxi hasta Lisboa. Una testigo protegida reconoce a Jamal Zougam como uno
de los que portaban mochilas en los trenes que explotaron de Alcalá. Otro taxista
reconoce que a las 7:25 horas del 11 de marzo llevó hasta Coslada, cerca de las
vías del tren, a alguien que identifica como Sarhane El Tunecino.
Finalmente, otra testigo reconoce a dos personas
que vio el 5 de marzo en el barrio de Vallecas
con una bolsa azul y unos cables de diversos colores
sobresaliendo del bolsillo. Se trataba de Abdesselam
Bakkali Tahiri y de Benauda Chaa.
Todas las entregas anteriores del Sumario del 11-M
|