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Barroso: la polémica le persigue

La polémica ha vuelto a rodear en Bruselas al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, por disponer de cinco guardaespaldas que no pertenecen a las fuerzas de seguridad del Ejecutivo comunitario, sino a la Policía de Seguridad Portuguesa, y que son pagados por el Gobierno luso y por la Comisión.

Según han afirmado fuentes comunitarias, los cinco agentes reciben un total de 6.000 euros mensuales del Gobierno de Lisboa, para garantizar sus pensiones, y un doble salario de la Comisión que no está permitido por la legislación comunitaria que regula el estatuto de los funcionarios europeos.

La noticia ha saltado tras la publicación en La Libre Belgique del refuerzo que ha experimentado la seguridad del presidente del Ejecutivo comunitario desde el cambio de legislatura. Según el rotativo belga, su antecesor, Romano Prodi, no disponía de agentes externos al cuerpo de seguridad de la Comisión Europea, ni de una protección "tan estrecha" -la Comisión confirma una vigilancia de 24 horas diarias- como la del ex primer ministro portugués.

"El refuerzo de la seguridad del presidente fue objeto de discusión entre las autoridades belgas, portuguesas y de la Comisión", precisó el portavoz comunitario Jonathan Todd. Según sus palabras, la Comisión Europea no disponía de las fuerzas de seguridad necesarias para proteger al presidente, por lo que el hecho de contratar los servicios de los agentes portugueses resultó "más barato que cualquiera de los servicios prestados por una compañía privada", apostilló Todd.

No obstante, el modo de pago es irregular y no cumple con la legislación comunitaria que prohíbe que los funcionarios europeos tengan un doble salario: el de las arcas comunitarias y el de sus Estados miembros, como ocurre con los cinco guardaespaldas de Barroso. Éstos reciben un salario conjunto de 6.000 euros mensuales de las autoridades lusas, "un mínimo para que coticen en su país y puedan cobrar las pensiones" y un sueldo de la Comisión Europea. En esta línea, Todd afirmó que el Ejecutivo comunitario solicitó una exención el pasado mes de marzo para resolver por qué agentes que trabajan para la Comisión reciben dinero por otra vía.

En lo que se refiere a la decisión de contratar a estos cinco escoltas, señaló que se debía a un análisis elaborado por los servicios de seguridad de la Comisión, aunque no confirmó que el actual presidente del Ejecutivo haya sido objeto de amenazas contra su persona.

Por otra parte, el portavoz hizo referencia a la calidad de los servicios de seguridad de la Comisión y señaló que "son muy competentes" pero que no hay que olvidar que se ocupan de la seguridad de 50 edificios con capacidad para albergar a mucho personal.


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