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Sumario 11-M: La dinamita que sigue 'perdida' (16)

El 2 de abril de 2004, un día antes de los suicidios de Leganés, la Guardia Civil desactivaba un artefacto explosivo en la línea AVE Madrid-Sevilla que, de haber estallado al paso del convoy, hubiera producido una auténtica tragedia. Este hecho significaba que, a primeros de abril, los terroristas del 11-M estaban plenamente operativos y que disponían de dinamita suficiente para seguir causando estragos en España, además de una voluntad firme de realizar matanzas.

Pero ese 2 de abril, la suerte acompañó a los viajeros del AVE Madrid-Sevilla. A las 11.20 horas de ese día se recibió en la Comisaría General de Seguridad Ciudadana una llamada del teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Toledo solicitando la intervención del EDEX de servicio ante el hallazgo de una bolsa sospechosa en la vía del AVE próxima a la estación de RENFE de Mocejón (Toledo), en el punto kilométrico 61,250. El aviso había llegado a través de unos operarios de la empresa Vías y Construcciones, que realizaban el mantenimiento de las vías y observaron unos cables extraños.

Personados los Tedax en el lugar, observaron que se trataba de un dispositivo de activación a distancia, con un cable de 136 metros, y 12 kilos de Goma 2 Eco. El artefacto pudo ser desactivado y luego se comprobaría que se trataba de la misma partida de dinamita y detonadores de los usados el 11-M.

Paralelamente, la Policía Científica registra los escombros del edificio de la calle Carmen Martín Gaite 40, de Leganés. En el piso se encuentra un folio con sanción por infracción Ley Extranjería a nombre de Rifat Anouar Asrih, un pasaporte español a nombre de Mohamed Zouhair Chouki, un pasaporte tunecino a nombre de Sarhane Abdelmajid Falchet y 33 billetes de 500 euros (se solicitó al Banco de España que, atendiendo a su numeración, indique dónde se pusieron en circulación).

En el piso y en el exterior del edificio, diseminados por la explosión se encontraron 236 detonadores, 13 de los cuales fueron fabricados en 2001 y se averigua que a la empresa Caolines de Meriles se le sirvieron 500 unidades en mayo de 2002 y que son los mismos tipos que los hallados en la furgoneta de Alcalá de Henares, en la mochila que no explotó y en el artefacto colocado en la línea del AVE a Sevilla el 2 de abril.

En cuanto a la dinamita Goma 2 Eco, se encontraron 14 bolsas vacías de 5 kilos cada una, 588 envoltorios de cartuchos para un total de 90 kilos, 16,5 kilos de dinamita, más otros 20 kilos explosionados en el piso por los terroristas y una cantidad difícil de determinar en el lugar o succionada por la bomba de achique de la piscina. Según calcula la UCIE, los terroristas pudieron disponer de 210 kilos de dinamita en total. Pero hallando todas las sumas -lo consumido, perdido y hallado- faltaría por encontrar el 10 por ciento, es decir, que continuarían desaparecidos no menos de 20 kilos.


Se abren nuevas líneas de investigación

Tras el suicidio colectivo de Leganés la Policía inició pesquisas en esa localidad madrileña. A través de las intervenciones telefónicas, el 4 de abril se observa que dos de los teléfonos intervenidos mantienen un tráfico frecuente de llamadas con otro número que resulta ser de Ibrahim Afalah (Marruecos, 1983), residente en Leganés, a dos manzanas del piso de la calle Carmen Martín Gaite. "Se cree", dice la UCIE en un informe al juez Juan del Olmo, "que Ibrahim Afalah es otro de los miembros pertenecientes al comando terrorista que se encuentra en la actualidad desaparecido". Se pide al juez intervención telefónica de dos móviles que aparecen a su nombre, así como las empresas que hayan vendido los teléfonos encontrados en los restos del inmueble donde se inmolaron los asesinos del 11-M.

La policía también sabe ya que un marroquí residente en Málaga, Mohammed Anaoua Dahdouh (quien será detenido el 12 de abril), había ayudado económicamente a Said Berraj, quien, tras el suicidio de Leganés, se había convertido en uno de los terroristas del 11-M más buscado. La UCIE pensó que a través del seguimiento de Anoua se podría llegar hasta Berraj, de quien se sabía que uno de sus hermanos, Ahmed, residente en Bélgica, pidió a la mujer de Said, Hanan Chentouf Lbkir, que "si quiere evitar problemas que se deshaga de los papeles de su marido (refiriéndose a la documentación que pueda tener de él)".

La colaboración ciudadana seguía aumentando: una testigo, que el 3 de abril se encontraba en la estación de tren de Leganés, reconoció sin género de dudas a Sanel Sjekiricam pone la persona que había conseguido saltarse el cerco policial a los terroristas de la calle Carmen Martín Gaite.

El 6 de abril prestaba declaración Abdelkader Ben Sedira Benatallah (Birine, Argelia, 1954), que actuaba de portero en la mezquita de Alonso Cano, de Madrid, donde los viernes dirigía el rezo Sarhane "El Tunecino", cabecilla del 11-M y suicida de Leganés.

Ese mismo día era detenido Rachid Aglif (Marruecos, 1979), que fue quien llevó en su coche al McDonnald de Carabanchel en febrero de 2004 a Rafa Zouhier y Jamal Ahmidan para reunirse con José Emilio Suárez Trashorras y su mujer, Carmen María Toro. El 7 declaraba ante el juez, que le imputó un presunto delito de colaboración con organización terrorista y decretó su entrada en prisión, junto con Abdelilah El Fadul El Akil.

También el día 6 fue detenido Mouad Benkhalfa (Marruecos, 1982), quien trabajó en 2003 para la empresa Tecme, propiedad de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, y quien conocía a todos los implicados. El juez le dejó en libertad condicional.

El 7 de abril fue detenido Fouad El Morabit Amghar (Nador, Marruecos, 1975), quien había sido detenido otras dos veces anteriormente: el 24 y el 30 de marzo. La UCIE señala ahora que está implicado en el 11-M por su vinculación directa con Basel Ghalyoun y Sarhane "El Tunecino". En esta nueva detención se le incautan en la cartera tres tarjetas SIM con tres números respectivos que, tras ser investigados, demuestran que hubo un tráfico frecuente de llamadas entre Fouad, Basel y tres de los suicidas de Leganés: Sarhane "El Tunecino", Abdelnabi Kounjaa "Abdallah" (quien, junto al ceutí Mohamed Ali Mohamed, alquiló una vivienda en Albolote, Granada, para preparar la huída de los terroristas en caso necesario) y Jamal Ahmidan "El Chino", lo que "hace suponer que estaba realmente al tanto de lo que se estaba planeando y que efectivamente tomó parte activa en los preparativos de los atentados". El juez decreta su incomunicación.

El juez Del Olmo estimó que Fouad El Morabit conocía a los implicados -cuatro de ellos se suicidaron en Leganés- y que el 11 de marzo albergó en su domicilio, donde vivía con otro imputado, Basel Ghalyoun, a una de las personas que se suicidaron en Leganés el 3 de abril, razones por las que se le envío a prisión.

El 12 de abril fue detenido Mohamed Anaoua Dahdouh (Tánger, Marruecos, 1969), el residente en Málaga que pudo haber ayudado económicamente a Said Berraj. Señala la Policía al respecto: "Según la declaración de Mohammed Jueid, relacionado por parentesco con Said Berraj, se sabe que unos días antes o después del atentado del 11-M, sin poder precisar, Said Berraj le llamó desde un número de teléfono fijo de Málaga para pedirle 330 euros, diciéndole que se los ingresara en la cuenta de Mohammed Dahdouh, que después éste se los entregaría (...) Said Berraj viajó a Málaga para intentar buscar una salida de España para su mujer y su hija debido al curso que tomaban los acontecimientos, todo ello tras abandonar precipitadamente su domicilio en Madrid".

Y esos días tiene lugar un hecho curioso: en la sede en Madrid de la agencia de noticias Associated Press se recibió un sobre procedente de Estados Unidos para ser entregado a Jamal Zougam, uno de los que planificaron operativamente el 11-M.

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