El 2 de abril de 2004, un día antes de los suicidios
de Leganés, la Guardia Civil desactivaba un artefacto
explosivo en la línea AVE Madrid-Sevilla que,
de haber estallado al paso del convoy, hubiera
producido una auténtica tragedia. Este hecho significaba
que, a primeros de abril, los terroristas del
11-M estaban plenamente operativos y que disponían
de dinamita suficiente para seguir causando estragos
en España, además de una voluntad firme de realizar
matanzas.
Pero ese 2 de abril, la suerte acompañó a los
viajeros del AVE Madrid-Sevilla. A las 11.20 horas
de ese día se recibió en la Comisaría General
de Seguridad Ciudadana una llamada del teniente
coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil
de Toledo solicitando la intervención del EDEX
de servicio ante el hallazgo de una bolsa sospechosa
en la vía del AVE próxima a la estación de RENFE
de Mocejón (Toledo), en el punto kilométrico 61,250.
El aviso había llegado a través de unos operarios
de la empresa Vías y Construcciones, que realizaban
el mantenimiento de las vías y observaron unos
cables extraños.
Personados los Tedax en el lugar, observaron que
se trataba de un dispositivo de activación a distancia,
con un cable de 136 metros, y 12 kilos de Goma
2 Eco. El artefacto pudo ser desactivado y luego
se comprobaría que se trataba de la misma partida
de dinamita y detonadores de los usados el 11-M.
Paralelamente, la Policía Científica registra
los escombros del edificio de la calle Carmen
Martín Gaite 40, de Leganés. En el piso se encuentra
un folio con sanción por infracción Ley Extranjería
a nombre de Rifat Anouar Asrih, un pasaporte
español a nombre de Mohamed Zouhair Chouki,
un pasaporte tunecino a nombre de Sarhane Abdelmajid
Falchet y 33 billetes de 500 euros (se solicitó
al Banco de España que, atendiendo a su numeración,
indique dónde se pusieron en circulación).
En el piso y en el exterior del edificio, diseminados
por la explosión se encontraron 236 detonadores,
13 de los cuales fueron fabricados en 2001 y se
averigua que a la empresa Caolines de Meriles
se le sirvieron 500 unidades en mayo de 2002 y
que son los mismos tipos que los hallados en la
furgoneta de Alcalá de Henares, en la mochila
que no explotó y en el artefacto colocado en la
línea del AVE a Sevilla el 2 de abril.
En cuanto a la dinamita Goma 2 Eco, se encontraron
14 bolsas vacías de 5 kilos cada una, 588 envoltorios
de cartuchos para un total de 90 kilos, 16,5 kilos
de dinamita, más otros 20 kilos explosionados
en el piso por los terroristas y una cantidad
difícil de determinar en el lugar o succionada
por la bomba de achique de la piscina. Según calcula
la UCIE, los terroristas pudieron disponer de
210 kilos de dinamita en total. Pero hallando
todas las sumas -lo consumido, perdido y hallado-
faltaría por encontrar el 10 por ciento, es decir,
que continuarían desaparecidos no menos de 20
kilos.
Se abren nuevas líneas de investigación
Tras el suicidio colectivo de Leganés la Policía
inició pesquisas en esa localidad madrileña. A
través de las intervenciones telefónicas, el 4
de abril se observa que dos de los teléfonos intervenidos
mantienen un tráfico frecuente de llamadas con
otro número que resulta ser de Ibrahim Afalah
(Marruecos, 1983), residente en Leganés, a dos
manzanas del piso de la calle Carmen Martín Gaite.
"Se cree", dice la UCIE en un informe al juez
Juan del Olmo, "que Ibrahim Afalah es
otro de los miembros pertenecientes al comando
terrorista que se encuentra en la actualidad desaparecido".
Se pide al juez intervención telefónica de dos
móviles que aparecen a su nombre, así como las
empresas que hayan vendido los teléfonos encontrados
en los restos del inmueble donde se inmolaron
los asesinos del 11-M.
La policía también sabe ya que un marroquí residente
en Málaga, Mohammed Anaoua Dahdouh (quien
será detenido el 12 de abril), había ayudado económicamente
a Said Berraj, quien, tras el suicidio
de Leganés, se había convertido en uno de los
terroristas del 11-M más buscado. La UCIE pensó
que a través del seguimiento de Anoua se podría
llegar hasta Berraj, de quien se sabía que uno
de sus hermanos, Ahmed, residente en Bélgica,
pidió a la mujer de Said, Hanan Chentouf Lbkir,
que "si quiere evitar problemas que se deshaga
de los papeles de su marido (refiriéndose a la
documentación que pueda tener de él)".
La colaboración ciudadana seguía aumentando: una
testigo, que el 3 de abril se encontraba en la
estación de tren de Leganés, reconoció sin género
de dudas a Sanel Sjekiricam pone la persona
que había conseguido saltarse el cerco policial
a los terroristas de la calle Carmen Martín Gaite.
El 6 de abril prestaba declaración Abdelkader
Ben Sedira Benatallah (Birine, Argelia, 1954),
que actuaba de portero en la mezquita de Alonso
Cano, de Madrid, donde los viernes dirigía el
rezo Sarhane "El Tunecino", cabecilla del
11-M y suicida de Leganés.
Ese mismo día era detenido Rachid Aglif
(Marruecos, 1979), que fue quien llevó en su coche
al McDonnald de Carabanchel en febrero de 2004
a Rafa Zouhier y Jamal Ahmidan para
reunirse con José Emilio Suárez Trashorras
y su mujer, Carmen María Toro. El 7 declaraba
ante el juez, que le imputó un presunto delito
de colaboración con organización terrorista y
decretó su entrada en prisión, junto con Abdelilah
El Fadul El Akil.
También el día 6 fue detenido Mouad Benkhalfa
(Marruecos, 1982), quien trabajó en 2003 para
la empresa Tecme, propiedad de Florentino Pérez,
presidente del Real Madrid, y quien conocía a
todos los implicados. El juez le dejó en libertad
condicional.
El 7 de abril fue detenido Fouad El Morabit
Amghar (Nador, Marruecos, 1975), quien había
sido detenido otras dos veces anteriormente: el
24 y el 30 de marzo. La UCIE señala ahora que
está implicado en el 11-M por su vinculación directa
con Basel Ghalyoun y Sarhane "El Tunecino".
En esta nueva detención se le incautan en la cartera
tres tarjetas SIM con tres números respectivos
que, tras ser investigados, demuestran que hubo
un tráfico frecuente de llamadas entre Fouad,
Basel y tres de los suicidas de Leganés: Sarhane
"El Tunecino", Abdelnabi Kounjaa "Abdallah"
(quien, junto al ceutí Mohamed Ali Mohamed,
alquiló una vivienda en Albolote, Granada, para
preparar la huída de los terroristas en caso necesario)
y Jamal Ahmidan "El Chino", lo que
"hace suponer que estaba realmente al tanto
de lo que se estaba planeando y que efectivamente
tomó parte activa en los preparativos de los atentados".
El juez decreta su incomunicación.
El juez Del Olmo estimó que Fouad El Morabit conocía
a los implicados -cuatro de ellos se suicidaron
en Leganés- y que el 11 de marzo albergó en su
domicilio, donde vivía con otro imputado, Basel
Ghalyoun, a una de las personas que se suicidaron
en Leganés el 3 de abril, razones por las que
se le envío a prisión.
El 12 de abril fue detenido Mohamed Anaoua
Dahdouh (Tánger, Marruecos, 1969), el residente
en Málaga que pudo haber ayudado económicamente
a Said Berraj. Señala la Policía al respecto:
"Según la declaración de Mohammed Jueid, relacionado
por parentesco con Said Berraj, se sabe que unos
días antes o después del atentado del 11-M, sin
poder precisar, Said Berraj le llamó desde un
número de teléfono fijo de Málaga para pedirle
330 euros, diciéndole que se los ingresara en
la cuenta de Mohammed Dahdouh, que después éste
se los entregaría (...) Said Berraj viajó a Málaga
para intentar buscar una salida de España para
su mujer y su hija debido al curso que tomaban
los acontecimientos, todo ello tras abandonar
precipitadamente su domicilio en Madrid".
Y esos días tiene lugar un hecho curioso: en la
sede en Madrid de la agencia de noticias Associated
Press se recibió un sobre procedente de Estados
Unidos para ser entregado a Jamal Zougam,
uno de los que planificaron operativamente el
11-M.
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