El líder de ERC, Josep Lluis Carod-Rovira,
no se ha librado ni de las críticas de su propio
partido por su lamentable comportamiento en el
viaje oficial que realizó con Maragall
por Israel y Palestina y su polémica foto con
una corona de espinas.
El lunes pasado, durante la reunión que celebró
al Ejecutiva de ERC, Carod tuvo que soportar una
buena regañina por parte de los dirigentes de
su partido, que le reprocharon las 'payasadas'
que hizo en los ratos libres en complicidad con
Maragall, con el que se lleva a partir
un piñón. "Juntos son como Zipi y Zape",
ha afirmado un diputado de ERC que conoce bien
a ambos, haciéndose eco así del chiste que recientemente
ha sacado el diario El Mundo sobre ellos.
Según asistentes a esa reunión, Carod se limitó
a "poner cara de niño malo" bajando la
cabeza con gestos de aparente 'arrepentimiento':
reconoció "que no estuvo afortunado", pero
sin llegar a pedir disculpas en alto.
El rechazo a sus absurdas acciones ha sido tal,
que incluso algunos dirigentes del partido entienden
y -hasta 'han aplaudido' en privado- las palabras
de censura que le dirigió el líder del PP catalán,
Josep Piqué.
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