En febrero de 2004, la Comisión
Europea presentó al Parlamento Europeo y al
Consejo su Comunicación sobre las Perspectivas
Financieras para el próximo marco financiero.
La adopción de esta Comunicación por la Comisión
supuso la apertura formal de las negociaciones
sobre la asignación de las dotaciones presupuestarias
para cada una de las políticas comunitarias
a partir de 2007. El secretario de Estado para
la Unión Europea en el Ministerio de Asuntos
Exteriores y de Cooperación, Alberto Navarro,
y el director general de Integración y Coordinación
de Asuntos Generales y Económicos de la Unión
Europea, Enrique Viguera , han publicado
en el Real Instituto Elcano un extenso informe
sobre el tema que, entre otras cosas, dice lo
siguiente:
De acuerdo con el calendario adoptado por el
Consejo, dicha negociación debería culminar
con la adopción de un acuerdo político en el
próximo Consejo Europeo, al final de la presidencia
de Luxemburgo, en Junio de 2005. Siguiendo las
previsiones del mencionado programa, idealmente,
durante la Presidencia británica (2º semestre
de 2005), se aprobaría todo el paquete legislativo,
es decir, los distintos Reglamentos de políticas
de gasto. Si todo ello se desarrolla según el
calendario previsto, un nuevo acuerdo interinstitucional
entre el Parlamento Europeo, la Comisión y el
Consejo se podría acordar antes de que finalice
el marco financiero actual (finales del 2006).
La negociación sobre los gastos constituye la
esencia de la negociación de las Perspectivas
Financieras. En su valoración sobre las necesidades
de financiación de la Unión Europea a partir
de 2007, la Comisión ha considerado importante
tener en cuenta las repercusiones presupuestarias
de algunas decisiones políticas tomadas con
anterioridad. Estas son básicamente las siguientes:
El acuerdo sobre la financiación de la PAC del
Consejo Europeo de Bruselas de octubre de 2002
que hizo posible la conclusión del capítulo
agrícola en las negociaciones de ampliación
y, en definitiva, el acuerdo político sobre
la adhesión de los 10 nuevos Estados miembros
en el Consejo Europeo de Copenhague de diciembre
de 2002. El gasto agrícola para los años 2007-2013
está ya acordado, aunque habrá que prever el
gasto para Bulgaria y Rumania.
La incorporación de los nuevos Estados miembros
que normalmente, en términos presupuestarios,
se debería traducir en un mayor volumen de gasto,
teniendo en cuenta la importancia tradicional
de la cohesión en el presupuesto comunitario
y el hecho de que estos Estados poseen rentas
"per capita" muy inferiores a la media comunitaria.
Los nuevos retos políticos, económicos y sociales
de la nueva Unión Europea ampliada tanto a nivel
interno, muchos de los cuales encuentran respuesta
en la llamada "Agenda de Lisboa", como en la
esfera internacional, incluyendo la nueva política
de vecindad.
Considerando estos factores como punto de partida,
la Comisión propuso para las siguientes PPFF
un techo anual de recursos propios en créditos
de compromiso del 1,24% de la RNB comunitaria,
incluyendo el FED (0,03%) -que actualmente está
fuera del presupuesto-, y el Fondo de Solidaridad
(0,01%) -que en las actuales PPFF no tiene una
dotación fija-. Ello supone, de hecho, un techo
real del 1,20%, lo que debería permitir financiar
las nuevas prioridades de la Unión. Respecto
al límite global de los créditos de compromiso,
la Comisión propone que éste se sitúe, como
media durante el periodo, en el 1,26% de la
RNB comunitaria, mientras que el límite de los
créditos de pago se establece en el 1'14%.
Del total del presupuesto, se destinaría aproximadamente
un 40% a la cohesión, un 35% a la agricultura,
un 16% a las políticas internas, un 7% para
financiar las acciones de política exterior
y un 2% aproximadamente para el espacio de libertad,
seguridad y justicia y los programas de movilidad.
Los ingresos
Si la negociación de las Perspectivas Financieras
consiste básicamente en la concreción de los
gastos, la Decisión de Recursos Propios es su
reverso, en la medida que regula el sistema
de ingresos de la Comunidad. Se trata de una
decisión que se adopta con una regla muy particular
ya que requiere la unanimidad de los Estados
miembros, así como su ratificación por los parlamentos
nacionales (art. 269 párrafo 2 del TCE). Esta
regla no cambiará con el próximo Tratado constitucional.
La comunicación de la Comisión sobre las perspectivas
financieras 2007-2013 abarca no sólo al lado
de gastos del presupuesto UE, sino también a
los ingresos. En efecto, en este documento la
Comisión propone crear un Mecanismo Generalizado
de Corrección (MGC) de saldos netos excesivos
en el que se diluiría el actual cheque británico,
así como las bonificaciones que actualmente
disfrutan determinados Estados en la financiación
de dicho cheque. Las propuestas de la Comunicación
sobre ingresos han sido posteriormente (julio
de 2004) recogidas en el proyecto de nueva Decisión
de Recursos Propios y en el proyecto de Reglamento
para el establecimiento del método de cálculo
del nuevo MGC. Asimismo, la Comisión presentó
una comunicación sobre el funcionamiento de
los recursos propios.
Por lo demás, la Comisión propone mantener los
elementos básicos del Sistema de Recursos Propios,
por lo que la posible reforma en profundidad
de los ingresos queda excluida de la negociación
sobre las próximas perspectivas financieras.
La posición negociadora española y
posibles soluciones
El Gobierno español ha reconocido que su situación
ha cambiado con respecto a la de 1999, tanto
en términos absolutos, como relativos. España
ya no es la misma porque ha experimentado un
importante crecimiento económico, por encima
de la media comunitaria. Asimismo, la Unión
Europea de 2006 tampoco es la misma que la de
1999: hemos pasado de 15 a 25 Estados miembros
y pronto seremos 27 ó 28. Consecuentemente,
es lógico que la manera y el planteamiento con
que se afronta esta negociación sean radicalmente
diferentes al de 1999.
Posiblemente es en este tipo de negociaciones
sobre Perspectivas Financieras en las que se
requiere mayor flexibilidad, pero también generosidad,
teniendo siempre presente el interés nacional
por un lado, pero sin perder de vista la propia
integración europea, por otro.
Sin duda, hay un firme compromiso de España
con la cohesión, como expresión del principio
de solidaridad comunitaria que ha adquirido
carta de naturaleza en el proceso de integración
europea gracias, en buena medida, a nuestro
país. De la misma manera en que nos hemos aprovechado
ampliamente de las posibilidades de financiación
europea en el pasado gracias a la cohesión,
debe haber una buena disposición a hacer lo
propio en el futuro con países que lo van a
requerir, incluso más que nosotros en el pasado.
Sin embargo, dicho lo anterior, no se puede
exigir a España que contribuya de una manera
desproporcionada a la financiación de las siguientes
PP.FF. y que asuma una cuota que va mas allá
de la que debe razonablemente corresponderle,
mientras países miembros más prósperos ven relativamente
poco cambiada su situación financiera con respecto
a las actuales PPFF, a pesar de que haya tenido
lugar la ampliación. Hay que recordar que la
propuesta de la Comisión resultaría en un esfuerzo
financiero de España superior al doble de la
media de la Unión a 15 y a cerca del triple
de la de algunos países con renta per capita
superior a la española. Con dicha solución se
puede decir, utilizando un lenguaje llano, que
a más de uno la ampliación le saldría barata
y que incluso le puede hasta salir gratis, lo
cual no resultaría justo.
Pueden consultar el texto íntegro de este artículo
en:
http://www.realinstitutoelcano.org/documentos/191.asp.
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