Se sabe bien en este país la importancia que en
la reelección del actual presidente Bush
tuvieron grupos de cristianos radicales, de espíritu
conservador y activista. La relación entre la
presidencia y estos grupos evangelistas es muy
cercana y la comunicación constante. La agenda
política se ve afectada por esta ideología en
muchas ocasiones.
Uno de estos grupos es The American Family Association,
que no es necesario traducir al castellano por
su claridad. Popularmente se llaman AFA. Su actividad,
más que apostólica o de captación de nuevos miembros,
es activista agresiva y con la violencia de su
celo religioso. Durante nueve años ha torturado
con un boicot absoluto a la factoría Disney, presión
que ha finalizado con el anuncio de la dimisión
de su director, Michael Eisner, y la promesa
de que la nueva película de Disney tendrá un tono
muy religioso y cristiano: se trabaja ya en la
nueva producción del libro de C.S. Lewis
"The lion, the witch and the wardrobe"
(traducido literalmente: "El león, la bruja
y el armario", aunque ya se sabe que muchos
títulos en castellano de películas estadounidenses
tienen poco o nada que ver con su denominación
original). La película 'venderá' una forma de
cristianismo 'made in USA'.
Una vez abandonada la persecución a Disney, la
AFA se ha metido en otra campaña contra las empresas
automovilísticas estadounidenses, que están sufriendo
serios problemas económicos. En concreto su ataque
está dirigido contra la entidad Ford, institución
venerada que fundó la industria automovilística,
y que en el último trimestre ha sufrido pérdidas
importantes al caer sus ventas un 11%.
También la General Motors y la Chrysler, que forman
con Ford el trío de empresas americanas 'históricas'
del sector del automóvil, están sufriendo las
iras de este colectivo 'ultra' religioso. ¿El
motivo? Pues que estas tres empresas no tienen
discriminan a sus empleados y les dispensan igual
trato sin distinguir su orientación sexual. Por
ejemplo, les pagan la parte proporcional de los
beneficios de la empresa exactamente igual tanto
si son homosexuales como si son heterosexuales.
De hecho, Joe Laymon, director de recursos
humanos de Ford, ha indicada que la compañía valora
a cualquier persona igual, independientemente
de su raza, religión, sexo, orientación sexual
y diferencias culturales y físicas. Y esto es
lo uqe ha hecho saltar a los 'ultras' religiosos
que apoyan a Bush.
Después de estas declaraciones la movilización
de AFA no se ha hecho esperar: 55.000 personas
han firmado el apoyo incondicional al boicot de
los coches de Ford el primer día y el grupo religioso
envía e-mails a 2,2 millones de 'fieles' evangélicos
que en su agenda tienen el ataque automático a
cualquier grupo que apoye y respete la homosexualidad.
Y mientras, los productores de coches japoneses,
que son los que más venden en Estados Unidos,
mantienen un silencio placentero porque sus ventas
seguirán subiendo.
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