Ocurrió
en uno de los últimos Consejos de Ministros y
lo cuenta ahora el semanario de información confidencial
+Mas. Mientras varios de ellos aguardaban
la llegada del presidente Zapatero y la
de otros compañeros más rezagados, el ministro
de Defensa, José Bono, aprovechó para explayarse
a gusto sobre el tema de las conversaciones con
ETA.
Le escuchaban los ministros de Interior, José
Antonio Alonso, y de Justicia, Juan Fernando
López Aguilar, así como el vicepresidente
económico, Pedro Solbes. Su tono de voz
se fue haciendo más alto a medida que la discusión
crecía, hasta que Bono no pudo más y soltó la
frase: "Estamos metiendo la pata hasta el corvejón.
Así no se hacen las cosas".
Aunque Bono intenta no desmarcarse de la política
del Gobierno, ha sido el único que se ha calificado
a Arnaldo Otegi de secuestrador y a los
etarras de asesinos en los días en que más caliente
estaba el debate sobre la disposición del Gobierno
a establecer vías de diálogo y negociación con
ETA en el momento mismo en que anunciaran su renuncia
a la lucha armada.
Pero no es éste el único problema de Bono: que
iguale en popularidad a Zapatero debería abonar
las aprensiones del ex presidente de Castilla-La
Mancha. Sobre él se escuchan en medios neosocialistas
-'los nuevos', de Zapatero, frente a 'los viejos',
de Felipe González- comentarios pocos piadosos.
¿O envidiosos?
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