El
miércoles se recrudecieron las especulaciones
sobre la posibilidad de un inminente cese de Gregorio
Peces-Barba como Alto Comisionado de Apoyo
a las Víctimas del Terrorismo.
Estos rumores ya se venían manejando con más o
menos intensidad, según los círculos políticos
por donde han corrido y según la intencionalidad
del 'altavoz' de los mismos. Pero el miércoles,
Peces-Barba publicaba en El País un artículo
titulado "Seis meses en el Alto Comisionado",
en el que repasa toda su trayectoria personal
y en el ejercicio de su cargo; denuncia una "operación
de acoso y derribo" contra él, llevada a cabo
por el PP; se queja de la hostilidad que la derecha
española ha sembrado desde el principio contra
él y anuncia, finalmente, que el presidente del
Gobierno, Rodríguez Zapatero, tiene su
carta de dimisión sobre la mesa "y sabe que
puede utilizarla en cualquier momento si piensa
que soy más un problema que una solución".
"¿Se va Peces-Barba?" es la pregunta que
ahora se hacen algunos. Lo cierto es que su artículo
suena a 'testamento político' y a un 'adiós'.
Esta misma semana en nuestro diario revelábamos
que el cargo de Alto Comisionado, con categoría
de secretario de Estado, es incompatible con su
otro cargo, el de rector de la Universidad Carlos
III. Pero el que ZP decida finalmente su cese
-o dimisión, según la fórmula que elija- depende
más de las conversaciones y posibles 'cesiones'
que vaya a hacer a las asociaciones de víctimas
del terrorismo. Y la pregunta es: ¿qué ha negociado
el Gobierno con el PP en todo esto?
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Peces-Barba vulnera la Ley de Incompatibilidades
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