Eduardo
Zaplana trabaja intensamente día para mantener
el grupo parlamentario cohesionado, y para ello
ha organizado unas cenas que celebra los martes
y miércoles. A cada una de ellas asiste una decena
de parlamentarios de base, que van rotando, a
los que intenta convencer de la necesidad de hacer
un frente común en cuestiones que el PP considera
prioritarias para hacer oposición, mientras que
debe mostrarse más flexible frente a otros asuntos
en los que sería conveniente aparecer como un
partido capaz de aceptar propuestas que generalmente
son patrimonio de la izquierda.
En esas cenas hay dos asuntos sobre los que el
portavoz del PP recibe infinidad de preguntas:
la reproducción asistida y el matrimonio de homosexuales.
Hay diputados de su partido que bajo ningún concepto
quieren aceptar la manipulación de embriones ni
que la unión homosexual se llame matrimonio.
Alguien siembra la discordia entre Rajoy y
Aznar
Mariano Rajoy sigue sin coger el teléfono
para llamar a José María Aznar, como hemos
contado en las últimas
semanas. Pero es que, además, personas
de su entorno se han encargado de envenenar sus
relaciones con el ex presidente de Gobierno.
Le 'soplan' que desde FAES se está montando una
maniobra para hacerle frente en el caso de que
salgan mal las cosas en Galicia y que, si bien
es cierto que bajo ningún concepto Aznar quiere
volver a presidir el partido, sí mueve hilos para
tratar de tener más influencia a través de persona
interpuesta.
Esa situación está provocando ciertos recelos,
nos cuentan, entre Mariano Rajoy y Eduardo
Zaplana, pues sabe el presidente del PP que
el portavoz parlamentario mantiene estrechos lazos
con Aznar y con su yerno, Alejandro Agag.
|