Puede
ser el próximo escándalo en torno a la trama asturiana
que facilitó los explosivos a los 'moritos' que
perpetraron la matanza de Madrid del 11-M: a pesar
de que habían sido advertidos por un confidente
-Lavandero- y por la Unidad Central Operativa
(UCO), a finales de febrero de 2004 la Guardia
Civil de Asturias dispuso un amplio operativo,
coordinado con la Policía Nacional, para intentar
encontrar a una prostituta brasileña sobre la
que se había interesado su embajada en Madrid.
La prostituta apareció en un local de alterne,
pero no estaba allí secuestrada por una mafia,
sino que ejercía libremente esta profesión.
Como decimos, estos hechos ocurrían paralelamente
a cuando la UCO se desplazó a Asturias para investigar
las denuncias sobre robo y posible venta de dinamita
ECO 2 a grupos de delincuentes organizados o,
incluso, terroristas.
La coordinación de la operación antiprostitución
estuvo a cargo de un mando muy polémico, el capitán
Pedro Marful, el mismo que habló informalmente
con el fiscal jefe de Asturias, Gerardo Herrero,
respecto a las investigaciones sobre la dinamita
robada, pero sin llevarle la nota de la UCO. Además,
Marful quería, en realidad, hablar con Herrero
de "otro asunto" que no era el de la dinamita.
¿Cuál era ese otro asunto? Hemos podido saber
que se trataba de una operación en diversos clubes
de alterne, con grabaciones incluidas, en la que,
al parecer, se trataba de 'pillar' como cliente
a otro capitán de la guardia civil. Y, también
al parecer, por motivos personales. Es decir,
en definitiva, que no se estableció ningún tipo
de coordinación con la Policía para investigar
la dinamita, pero sí para hacer una vasta redada
en 'puticlubs' de la zona.
El 27 de febrero de 2003, catorce meses antes
de la masacre de Madrid, la Unidad Central Operativa
(UCO) de la Guardia Civil advirtió a la Comandancia
de la Benemérita en Asturias de un dato que hoy
resulta sobrecogedor: que Antonio Toro,
cuñado del ex minero José Emilio Suárez Trashorras,
tenía enterrados en las cercanías de Avilés unos
150 kilos de explosivos y que había intentado
venderlos en Madrid.
El informe de la UCO, de apenas dos folios, resulta
estremecedor, porque la Unidad Central Operativa
de la Benemérita ya advertía catorce meses antes
del 11-M que Antonio Toro había realizado varios
viajes a Madrid para intentar vender los explosivos.
El informe reservado -que fue visto en sesión
secreta en la Comisión de Investigación del 11-M-,
ofrecía, incluso, datos del precio de venta de
los explosivos: dos kilos y medio de dinamita
a cambio de 6.000 euros, o mejor aún, de cocaína.
La UCO informaba, asimismo, que habían hecho un
seguimiento a Toro durante dos días, incluso a
su empresa, 'Concesionario Antonio Toro'. No consta
que la Guardia Civil de Asturias -bajo el mando
del entonces coronel Laguna y con Marful como
gran jefe investigador- actuara, porque alguien
en la cadena de mando no lo consideró importante.
Les ampliaremos detalles en los próximos días.
Todas las revelaciones del Sumario del 11-M
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