El jefe de los espías españoles, Alberto
Saiz, dijo el viernes en un seminario en Toledo
que la matanza del 11-M podría haber evitado si
el Gobierno de José María Aznar hubiese
hecho caso de los informes que en tal sentido
habían emitido los servicios de información de
Policía, Guardia Civil y CNI, además de 'servicios
secretos amigos'. Estas palabras han despertado
la ira del PP, uno de cuyos portavoces en la Comisión
del 11-M, Vicente Martínez-Pujalte, ha
exigido la urgente comparecencia parlamentaria
del director del CNI.
En 2004, una vez producido el 11-M y tras la creación
de la correspondiente Comisión de Investigación
en el Congreso de los Diputados, la Comisaría
General de Información (CGI) elaboró amplios informes-resumen
de las notas que la Unidad Central de Inteligencia
(UCI) había ido elaborando desde 1996 en relación
al terrorismo islamita.
En el resumen de actuaciones de 2001 -que recoge
las operaciones llevadas a cabo y las notas informativas
'reservadas' a que dieron lugar en su día, se
relata cómo se inició el 13 de noviembre en Madrid
y Granada la "Operación Dátil I", con la red de
Al Qaeda en España supuestamente dirigida por
Imad Eddin Barakat Yarkas, alias "Abu
Dahdah" (sumario 35/01 de la Audiencia
Nacional, que se está juzgando en la actualidad).
En esa operación fueron detenidos, entre muchos
otros, Said Chedadi, alias "Said"
(Tánger, Marruecos, 1969) y Driss Chebli,
alias "Idris" (Touzine, Marruecos, 1972),
supuestamente implicados ambos en la matanza del
11 de marzo.
En el resumen de actuaciones de 2002 de la UCI,
se relata como en la operación "Dátil III", de
julio de 2002, se detuvo por pertenencia a Al
Qaeda (grupo de Abu Dahdah) a otro que luego estaría
supuestamente implicado en la matanza de Madrid,
Mohamed Needl Acaid. Y en marzo de 2002,
tras informar la CGI de la presencia de tres magrebíes
procedentes de los campos de entrenamiento de
muyahidines de Georgia, se puso en marcha la "Operación
Lago", deteniendo a 16 presuntos activistas en
siete puntos de Barcelona y Gerona, entre ellos
a Abdelkader Lofti (Tiaret, Argelia, 1962),
que dos años después aparecería también implicado
en el 11-M.
En el documento-resumen referido a las "actividades
antiterroristas" durante 2003, elaborado igualmente
por la UCI, se señalaba que desde finales de 2001
se habían recibido informes de "Servicios de Inteligencia
amigos" que apuntaban que individuos vinculados
con el Frente Internacional Islámico que habían
recibido entrenamiento como mujahidines en Pankisi
(Georgia), después de haber tenido que abandonar
sus instalaciones del campo de Herat, en Afganistán,
"pudieran llevar a cabo en Europa atentados
terroristas contra objetivos sin especificar".
Con esas confidencias, en junio de 2003 se detuvo
a Driss Chebli, alias "Idris" (Touzine,
Marruecos, 1972), también implicado en el 11-M
y quien entonces estaba ligado a Al Qaeda a través
de Imad Eddin Barakat Yarkas, alias "Abu
Dahdah" (sumario 35/01 de la Audiencia Nacional).
Su misión era "el reclutamiento de mujahidines".
En total, otro informe de la Comisaría General
de Información (CGI) remitido a la Comisión del
11-M sobre detenciones de islamistas radicales
entre 2000 y 2004 señala que en ese periodo se
había procedido a 126 detenciones (dos de las
cuales fueron consecuencia de extradiciones) en
19 dispositivos policiales. Es decir, que la amenaza
islamista sobre España no era un entelequia, sino
una realidad.
La Orden de Servicio 5/2003 sobre la "Crisis
de Irak"
Por si todo ello fuera poco, se ha sabido tras
el 11-M que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
del Estado estaban preparadas desde principios
de marzo de 2003 -una semana antes del inicio
de la guerra contra Irak- ante la posibilidad
de un atentado o una serie de atentados de terroristas
islamistas en territorio nacional. Así se afirma
muy elocuentemente en la Orden de Servicio 5/2003
de carácter "Reservado" titulada "Crisis en
Irak" y firmada por el general de división
Vicente Faustino Pellicer, subdirector
general de Operaciones de la Guardia Civil, el
12 de marzo de 2003. Es decir, cinco días antes
del inicio de la guerra contra Irak.
En la citada orden, de nueve páginas, remitida
en su día a la Comisión de Investigación del 11-M
y a la que hemos tenido acceso, se imparten instrucciones
precisas a la unidades de la Guardia Civil "en
relación con las distintas actuaciones que pueden
generarse en el territorio nacional como consecuencia
de la evolución de la crisis en Irak". De
la Orden de Servicio se deducen dos cosas: que
el día 12 de marzo de 2003 -justo un año antes
de los atentados del 11-M- el Gobierno de Aznar
ya sabía que iba a haber guerra en Irak -las hostilidades
se desataron el 20 de marzo de ese año- y que
la misma iba a traer consecuencias nefastas para
la seguridad nacional.
En concreto, las instrucciones firmadas por Vicente
Faustino Pellicer afirmaban que las situaciones
que se crearían con un hipotético conflicto con
Irak "pudieran ser aprovechadas por grupos
radicales, incluidos movimientos extremistas musulmanes,
para la comisión de dichos ilícitos penales".
En la Orden se alertaba contra "sabotajes
y atentados terroristas, tanto en el interior
del territorio nacional como en aquellos medios
de transporte aéreo que, por la compañía
a que pertenezcan o por sus lugares de origen
o destino, puedan considerarse especialmente amenazados",
y se ordenaba a todas las Unidades de la Guardia
Civil que, al recibo de esa Orden, establecieran
un dispositivo general de seguridad en su demarcación
"para evitar actos ilícitos relacionados con
la evolución de la crisis en el Golfo Pérsico".
Entre las misiones que se encomendaba a los guardias
estaba la de "detectar, ubicar y controlar
a los elementos islamistas radicales, así como
a aquellos otros que de forma señalada puedan
liderar acciones de carácter violento en relación
con el conflicto".
Igualmente, se intensificaban, a cinco días del
inicio de los bombardeos contra Irak, los controles
en las fronteras aéreas, marítimas y terrestres
(Ceuta y Melilla), "a efectos de impedir la
entrada de individuos procedentes de Oriente Medio
y África del Norte que no puedan justificar suficientemente
el objeto y condiciones de estancia en nuestro
país. Se prestará especial atención a la utilización
de pasaportes y documentación de viaje falsificados".
Y, en ese apartado, se ordenaba establecer "un
control de seguridad esporádico en vuelos de entrada
de aeronaves procedentes de Oriente Medio y Norte
de África".
A la vista de esos documentos, el 11-M no debía
de coger por sorpresa a nadie, que es lo que vino
a decir Alberto Saiz en Toledo.
Los otros documentos del 11-M
Del análisis de esas y otras notas que desde 2001
estuvieron realizando la Sección de Operaciones
de la Benemérita y la Comisaría General de Información,
a través de la UCI y de otros servicios, se deduce
que ya desde el año 2002 se estaba avisando al
Ejecutivo de José María Aznar de que España, por
su política exterior, se estaba convirtiendo en
blanco de los objetivos de integristas radicales
islámicos.
La advertencia más seria llegó con la nota titulada
Elecciones municipales y autonómicas, un documento
de la Subdirección Operativa del Estado Mayor
de la Guardia Civil (SUBOPE-E.M.) fechado el 19
de mayo de 2003 (once meses antes de la masacre
de Madrid) con el número 97396. En ese documento
se afirmaba que "Al Qaeda puede tratar de
atacar intereses norteamericanos en España" o
"centros públicos significados".
Se decía, igualmente, que España, al haberse distinguido
en su lucha contra el terrorismo en los foros
internacionales y perseguir los núcleos islamistas
"simboliza nítidamente los valores Occidentales
que ellos rechazan, por lo que se convierte en
objetivo inequívoco de sus atentados".
Es decir, la Guardia Civil avisaba al Ejecutivo
de Aznar de la evidencia de que se podía sufrir
un atentado como el que ocurrió el 11-M. Otros
documentos fueron aún más contundentes.
Los documentos, a los que hemos tenido acceso,
fueron hechos llegar a la Comisión de Investigación
del 11-M por la Dirección General de la Guardia
Civil a través del Ministerio del Interior. Se
trata de una serie de notas elaboradas por la
Sección de Operaciones a lo largo de los tres
últimos años sobre el peligro de atentados terroristas
de grupos islamistas o internacionales en España.
La relación de documentos viene firmada por Salvador
Romero García, coronel jefe de la Sección
de Operaciones del Estado Mayor de la Guardia
Civil con fecha 25 de junio de 2004 y responde
a la petición cursada a tal efecto por la Comisión
de Investigación del 11-M.
Respecto al año 2001, la Guardia Civil ha remitido
las siguientes operaciones: Operación Verano,
Operación Paso del Estrecho, Vacaciones de la
Familia Real y Presidente del Gobierno en Baleares,
Presidencia Española del Consejo de la Unión Europea.
Se adjunta igualmente copia de la Orden 10/2001
relativa a Actuación contra el terrorismo integrista
islámico, que se remitió en su día a la Secretaría
de Estado de Seguridad.
Año 2002: Operación Verano, Operación Paso del
Estrecho, Vacaciones de la Familia Real y presidente
del Gobierno en Baleares.
Año 2003: Elecciones Autonómicas y Municipales
(25-05-03), Vuelta Ciclista a España, Operación
Verano, Operación Paso del Estrecho. Vacaciones
de la Familia Real y Presidente del Gobierno en
Baleares.
Año 2004: Elecciones Parlamento Europeo (13-06-04),
Elecciones Generales (14-03-04), Operación Verano,
Operación Paso del Estrecho, Vacaciones de la
Familia Real en Baleares.
Del análisis de todos esos documentos se deduce
que hasta septiembre de 2001 -atentado contra
las Torres Gemelas de Nueva York- no se esperaba
en España "la actuación de grupos de este ámbito,
como tampoco se tiene conocimiento de que ninguno
de ellos tenga ni el potencial ni las motivaciones
suficientes para la realización de ningún atentado".
Pero a partir del 11-S, la cosa cambió, como advirtieron
al Gobierno de Aznar los servicios de inteligencia
de la Guardia Civil. Así se comienza a afirmar,
por ejemplo, en la nota interna número 221604,
del 31 de octubre, relativa a la "Presidencia
española del Consejo de la Unión Europea".
Se veía con peligro para España la penetración
de grupos extremistas islámicos relacionados con
el movimiento internacional mujahidín inducidos
por la situación afgana: "Esta amenaza se
evalúa como la más grave", según la Benemérita,
que advertía contra los "Terroristas espontáneos".
Aquellos que sin estar integrados en ninguna organización
terrorista se sienten 'obligados' a actuar contra
cualquier objetivo marcado con los medios que
tenga a su alcance. "Este último grupo puede
ser el más imprevisible aunque tendería a elegir
objetivos fácilmente asequibles".
En junio de 2002, la Guardia Civil señalaba al
Gobierno que "distintos países de Europa,
entre ellos España, están siendo utilizados como
bases logísticas para la obtención dé armas, material,
financiación, documentos falsificados, voluntarios
y como refugio de huidos, en apoyo
de la actividad terroristas que éstos llevan a
cabo, principalmente, en suelo argelino".
Una advertencia que se convertía en muy seria
en mayo de 2003: "Hasta el momento actual el
territorio español no ha sido objetivo de los
ataques terroristas de la red internacional de
terrorismo, pero sí ha sido utilizado
para la realización de diverso tipo de actividades
en relación al terrorismo internacional (...)
España está sirviendo de plataforma (...) Al Qaeda
puede tratar de atacar intereses norteamericanos
en España (...) o centros públicos significados
(...) España se ha distinguido en su lucha
contra el terrorismo en los Foros internacionales,
ha perseguido los núcleos islamistas y simboliza
nítidamente los valores Occidentales que ellos
rechazan, por lo que se convierte en, objetivo
inequívoco de sus atentados...".
Poco antes de esa nota -exactamente el 16 de mayo
de 2003- se había producido el atentado integrista
con la Casa de España en Casablanca, al que la
inteligencia de la Guardia Civil hizo referencia
en la siguiente nota interna, la número 125.251,
de fecha de 26 de junio y relativa a la seguridad
de las vacaciones de la familia real. "El atentado
contra la Casa de España en Casablanca (Marruecos),
unido a las declaraciones efectuadas por TAWFIQ
BIN ATTASH, número 4 de Al Qaeda, detenido
recientemente en Pakistán, en las que manifestaba
que los objetivos de la Organización eran los
Estados Unidos, el Reino Unido y España,
no ha hecho sino que confirmar a España como objetivo
de los terroristas". Como factores de
riesgo, citaba la inmigración magrebí en primer
lugar, junto a las mezquitas y asociaciones.
Poco después, la Guardia Civil avisaba del riesgo
debido al apoyo español a la guerra de Estados
Unidos contra Irak (nota número 128.692, de 26
de junio) en los siguientes términos: "La pertenencia
de España a diversas organizaciones internacionales
occidentales, tanto civiles como militares (Unión
Europea, OTAN, etc) , y la coherencia política
que ha mostrado con las decisiones que éstas adoptan,
unido al apoyo prestado a Estados Unidos
en su guerra contra Iraq, implica determinados
riesgos", entre los que señalaba que "de
las amenazas procedentes del Islam radical hacia
España, la inducida en el norte de África, especialmente
en Argelia, es la que presenta un gran peligro
potencial".
En esa misma nota se avisaba al Ejecutivo del
PP de que "existe una situación especial de
riesgo que actualmente se está produciendo en
Ceuta y Melilla, inducida desde Marruecos (...)
se están detectando indicios de la creación de
un clima hostil anti-español que favorece las
aspiraciones territoriales de Marruecos sobre
Cauta y Melilla (...) Este clima está
inducido, bien por grupos islamistas marroquíes,
o bien por el propio Reino alauita,
a través de las organizaciones citadas". Y
ahí hablaba ya de la mezquita de Leganés
(Madrid, localidad en la que se inmolaron los
supuestos autores del 11-M), entre otras, de las
que decía que "son usadas como centros de reunión
y distribución de propaganda integrista por los
elementos más radicales de la comunidad".
Se alertaba, igualmente, de los "españoles
islamizados, cuya actividad, aparentemente
con fines exclusivamente religiosos, está sin
embargo financiada por representantes de Servicios
de Información de países vinculados directamente
con la exportación, patrocinio y fomento de la
actividad terrorista".
Más tarde, en agosto de 2003, la Guardia Civil
continuaba con avisos cada vez más radicales y
que aventuraban un posible 11-M en España, por
ejemplo al analizar el atentado de Casablanca:
"El atentado de Casablanca, es la culminación
de un proceso de evolución creciente del movimiento
islamista radical en Marruecos y, analizando su
forma de ejecución, se observa que se trata de
un atentado cuidadosamente planificado hasta el
último detalle, donde se emplea más personas,
donde se aprecia un más alto nivel de preparación
y donde se ve claramente la intención de causar
el mayor terror posible. La elección
como objetivo de este lugar, podría deberse al
alto grado de repercusión y alarma social
que, simplemente la denominación de 'Casa de España',
puede llegar a crear en las sociedades marroquí
y española". Añadía la nota: "Son dignas
de valorar las amenazas dirigidas contra
países que participan junto a Estados Unidos en
el conflicto de Iraq, entre ellos España".
Todas las revelaciones del Sumario del 11-M
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