Iniciamos, con esta entrega, un serial
sobre las últimas investigaciones realizadas por
Diariocrítico en lo relativo a la trama
asturiana de explosivos. Este serial es continuación
del que les ofrecimos hace unas fechas sobre el
sumario 20/04 sobre el 11-M que instruye el juez
Juan Del Olmo. Pero en esta ocasión Diariocrítico
se ha ido a Asturias a investigar sobre la marcha
y ha encontrado datos escalofriantes.
Como recordarán, el
pasado lunes publicamos que, a pesar de
que la Guardia Civil había sido advertida por
un confidente -"Lavandero"- y por la Unidad
Central Operativa (UCO) de que Suárez Trashorras
y Antonio Toro traficaban con dinamita
y querían vender cientos de kilos de Goma 2, a
finales de febrero de 2003 la Guardia Civil de
Asturias dispuso un amplio operativo, coordinado
con la Policía Nacional, para intentar encontrar
a una prostituta brasileña sobre la que se había
interesado su embajada en Madrid. La prostituta
apareció en un local de alterne, pero no estaba
allí secuestrada por una mafia, sino que ejercía
libremente esta profesión.
El amplio operativo desplegado, con el objetivo
no confeso de 'coger' a un capitán (entonces teniente)
de la Guardia Civil in situ, contrasta con los
pocos medios, menor atención y nula colaboración
con el Cuerpo Nacional de Policía para cazar a
los 'dinamiteros'. Si tal operativo contra los
clubes de alterne se hubiera empleado en investigar
y hacer caer a Suárez Trashorras y Toro en los
primeros meses de 2003, como debió de haber sido,
probablemente no se hubiera producido la masacre
de Madrid.
Pero, ¿por qué ese descontrol en la Guardia Civil
de la Zona de Asturias? ¿Por qué se ha saldado
todo sólo con un cese, el del teniente coronel
José Antonio Rodríguez Bolinaga, jefe de
la Comandancia de Gijón, es decir, que ni siquiera
era el jefe de Zona, y del que ya informamos sobre
su nuevo destino en este diario?
La investigación de Diariocrítico
revela tal cúmulo de personalismos, obstruccionismos
e incapacidades en la Benemérita asturiana que
desde el poder se ha optado por la figura de 'un
chivo expiatorio' -Rodríguez Bolinaga- para tapar
el asunto. Otra pregunta: ¿Por qué nadie informó
al capitán Novoa, jefe de la Intervención
de Armas de la Plana Mayor de la Jefatura de Zona,
de las preocupantes noticias que llegaban sobre
el tráfico de dinamita a gran escala? El capitán
Novoa, único oficial interventor de armas en Asturias,
había pertenecido, además, al CESID, actual Centro
Nacional de Inteligencia (CNI).
A continuación les mostramos el organigrama de
la Zona de Asturias de la Guardia Civil, en el
que revelamos la importancia de la Plana Mayor
de la Jefatura de Zona, algo en lo que no ha caído
en la cuenta hasta ahora ningún medio de comunicación.
Así es la cadena de mando en Asturias
1. La Jefatura de
la Zona de Asturias (incluye las Comandancias
de Oviedo y de Gijón).
El entonces coronel Pedro Laguna Palacios
era el jefe de la Comandancia de la Zona, y,
por tanto, máximo responsable de las Comandancias
de Oviedo y de Gijón. Ostentando ese cargo,
reconoció haber archivado la nota de 27 de febrero
de 2003 remitida por la Unidad Central Operativa
(UCO), en la que se pedía colaboración para
investigar una supuesta red de tráfico de explosivos,
en la que suponía que se quería dar salida a
unos 150 kilos de dinamita (otras informaciones
de confidentes, llegadas a partir de 2001, hablaban
de hasta mil kilos y con un guardia civil de
'transportista', todo ello en conocimiento del
capitán Pedro Amable Marful, responsable
de la Unidad Orgánica de Policía
Judicial de Oviedo, de quien hablaremos).
Por centrarnos en la UCO, que se dedica habitualmente
a delincuencia organizada, lo curioso es que
no aparezcan en ningún momento en Asturias ni
la UCE1 (Unidad Central Especial-1, dedicada
a ETA), ni la UCE2 (dedicada a terrorismo exterior)
ni mucho menos, claro, la UCE3 (dedicada a ciberdelitos).
En esas fechas, uno de los jefe de los Servicios
de Información de la Dirección General era el
coronel Ferreiro, quien llevaba especialmente
las UCE de ETA y de terrorismo exterior. Después
Ferriero fue ascendido a general.
Las UCE están dedicadas a explosivos, terrorismo
nacional (ETA) y terrorismo exterior. ¿Por qué
la nota sobre explosivos es de la UCO y no de
la UCE, cuando lógicamente correspondería a
esta unidad? Además, las UCE sí
intervinieron en las detenciones de José
Emilio Suárez Trashorras, de Antonio
Toro y de otros implicados en la trama de
explosivos del 11-M, y por si fuera poco, es
la UCE la que está trabajando estrechamente
con el Juzgado Central de Instrucción
número 6 de la Audiencia Nacional, cuyo
titular, Juan del Olmo, tiene abierto
el Sumario 20/04 sobre la masacre de Madrid.
Una explicación que ha podido recabar Diariocrítico
es que cuando el capitán Pedro Amable Marful
-que está recibiendo diversas confidencias de
José Ignacio Fernández Díaz, alias "Nayo",
y otras noticias igual de preocupantes, como
la cinta grabada a "Lavandero"-
observa que no hay interés por el tema -sí lo
hay, como hemos visto en la edición del lunes,
hacia la prostitución en la zona occidental-,
pide a sus 'amigos' de la UCO que le ayuden
remitiendo una nota de petición de investigación,
nota que es la que dice Pedro Laguna que quedó
"archivada", es decir que no la trasladó
siguiendo la cadena mando hacia abajo. De hecho,
el teniente coronel Fernando Aldea Juan,
jefe de la Comandancia de Oviedo, reconoció
que no vio la nota hasta que se hizo cargo de
forma accidental de la Jefatura de Zona tras
el ascenso de Pedro Laguna a general, en el
verano de 2004: se la encontró, al parecer,
en un cajón de la mesa de Laguna.
"Archivado" significa llanamente que
Pedro Laguna no dio cuenta de la nota de la
UCO ni a la entonces delegada del Gobierno,
Mercedes Fernández, ni a las Secciones
de Información de Zona y de Intervención
de Armas de la Plana Mayor de Asturias (coordinan
las Comandancias de Oviedo y Gijón), las cuales,
de haber sido informadas, deberían haber
coordinado los trabajos de investigación.
Pedro Laguna negó también haber conocido en
su día la famosa cinta hallada en noviembre
de 2004 en el patio del cuartel de Cancienes
en la que el confidente Francisco Javier
Lavandero Villalón, alias "Lavandero",
avisaba ya entonces al guardia civil de Información
de Gijón Jesús Campillo que el ex minero
José Emilio Suárez Trashorras y Antonio
Toro querían vender explosivos, que 'utilizaban'
a un guardia civil para transportar dinamita
(presumiblemente, a Leonardo Raúl
Graña, asesinado de dos tiros en
2002 en el cuartel de la Guardia Civil en La
Salve, en Bilbao) y que querían aprender a montar
bombas con teléfonos móviles. Campillo elevó
la cinta a su superior, teniente Carlos Montero,
jefe de Información de la Comandancia de Gijón,
como veremos, pero ahí se pierde la pista
de la famosa cinta, asunto sobre el que volveremos
luego.
Para comprender mejor la cadena de mando, expliquemos
que Laguna Palacios dependía orgánica y directamente
del subdirector general de Operaciones, coronel
(entonces, ahora general) Faustino Pellicer,
quien, a su vez, dependía del director general
del Cuerpo, Santiago López Valdivielso.
Las notas de información sobre hechos relevantes
van de arriba-abajo, pero también de abajo-arriba.
De haber actuado diligentemente en un tema que
se demostró de tanta trascendencia, Laguna Palacios
debía haber informado a Pellicer de los operativos
dispuestos y/o de sus resultados sobre la trama
de la dinamita; Pellicer lo debería haber informado
a Valdivielso, quien, a su vez, lo debería haber
comunicado (si se hubiera cumplido la cadena
de mando y hubiera habido resultados) al secretario
de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa,
quien lo hubiera trasladado al ministro del
Interior, Ángel Acebes.
Pero, paralelamente, Laguna Palacios, como jefe
de Zona, estaba obligado a informar de todos
los datos relevantes que se produjeran en Asturias
a la delegada del Gobierno, entonces Mercedes
Fernández, del PP. Es decir, que si se hubiera
seguido la cadena de mando, Fernández debió
ser informada también de las advertencias del
capitán Pedro Marful (jefe de la Policía Judicial
de la Guardia Civil de Oviedo, como veremos
luego) y de la nota de la UCO del 27 de febrero
de 2003.
A pesar del 'fiasco' -digámoslo así-, Pedro
Laguna fue ascendido a general de brigada y
nombrado en octubre de 2004 jefe de la Guardia
Civil de Castilla y León. Sin duda, un gran
ascenso en todos los sentidos.
2. La Plana Mayor
de Mando
Éste es un dato que, curiosamente, apenas ha trascendido
en los medios de comunicación. Todas las Jefaturas
de Zona de la Guardia Civil tienen una Plana Mayor
de Mando (estructura militar), que depende directamente
del jefe de la Zona, en este caso de Laguna Palacios.
Refiriéndonos a Asturias, su Plana Mayor incluye,
para lo que nos interesa, la Sección de Información
de Zona y la Sección de Intervención de Armas
(otras Secciones son Expedientes o Material).
La Sección de Información de Zona recibe órdenes
directamente de la Jefatura de Zona (en este caso,
las debería recibir de Pedro Laguna) y
tiene por misión coordinar las secciones de Información
de las Comandancias de Gijón y de Oviedo: por
poner un ejemplo, si su jefe de Zona le hubiera
remitido la nota de la UCO, debería haberla
analizado y distribuido el servicio bien a Información
de Gijón, bajo responsabilidad del teniente Carlos
Montero -quien también era responsable en
esos momentos de la Policía Judicial de Gijón
y quien, como sabemos, recibió la cinta
grabada a "Lavandero"-, o bien
a Información de Oviedo, mandada por otro teniente.
Es decir, que Información de Zona, formada por
un sargento, una cabo y un guardia, tiene responsabilidad
directa en las operaciones o por acción o por
omisión.
La Sección de Intervención de Armas de la Plana
Mayor de la Jefatura de Zona estaba y está
mandada por el capitán Novoa, en quien
recalan las competencias sobre el control de las
armas en Asturias. Es decir, que debería haber
sido informado de la nota de la UCO y/o de las
confidencias de "Lavandero" sobre el 'supermercado'
de la dinamita que se estaba constituyendo en
Asturias. A esta Sección están adscritos también
un cabo y un guardia.
Como dato relevante hay que señalar que el capitán
Novoa había estado destinado en el CESID, actual
CNI. A su equipo le hubiera correspondido orientar
todos los controles sobre la dinamita utilizada
-y robada, en su caso- en las minas asturianas.
Este dato (la antigua pertenencia de Novoa al
CESID) ha dado pie a algunos a pensar -sin la
más mínima prueba, por cierto- que,
al tener noticias sobre el 'supermercado' de explosivos
en Asturias, los servicios de inteligencia pudierAn
haber intentado montar una operación de
'marcado' por si estos explosivos llegaban a ETA
y poder seguir así a los terroristas. Como
decimos, no es más que una mera especulación
que, sin embargo, ha corrido como la pólvora
en determinados ambientes asturianos.
3. La Jefatura de
la Comandancia de Oviedo
Como hemos señalado, Asturias está dividida
en dos Comandancias territoriales, la de Oviedo
y la de Gijón, mandadas cada una por un teniente
coronel, bajo el mando ambas del coronel de Zona.
La de Oviedo estaba -y está- mandada por Fernando
Aldea Juan, quien recibía las órdenes directamente
de Pedro Laguna Palacios. Debajo de Aldea se hallaba
el jefe de Operaciones, comandante Jambrina,
de quien dependían Información de Oviedo, por
un lado, y Policía Judicial de Oviedo, por otro.
El jefe de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial
de la Guardia Civil ovetense era -y es- el capitán
Pedro Amable Marful, a quien ya hemos citado.
La figura del capitán Marful resulta clave en
este asunto por diversos motivos. Uno de ellos
es que fue a él a quien se le encomendó
coordinar la amplia operación sobre la prostitución
que se desarrolló en los primeros meses de 2003
-la desarrolló físicamente a partir del 12 de
febrero de 2003 el entonces brigada Ferreiro
Palacios, jefe de un grupo de Policía Judicial
a las órdenes directas de Marful y en coordinación
con la Policía Nacional-. Fue una operación que
se desarrolló paralelamente en el tiempo a cuando
arreciaban las informaciones sobre la posible
venta de explosivos.
Marful sabía de las confidencias sobre los posibles
trapicheos de Suárez Trashorras y de Toro con
la dinamita desde la primavera de 2002, cuando
un confidente, José Ignacio Fernández Díaz,
alias "Nayo", fue a verle a la sede de
la Policía Judicial en Oviedo acompañado de otro
confidente no conocido. A aquel primer encuentro
le seguirán otros varios más.
De "Nayo" hablaremos después, pero en ese
momento -primavera de 2002- le informa a Marful
sobre las presuntas actividades de Suárez Trashorras
y Toro con droga y dinamita. El capitán Marful,
a través de la cadena de mando, es decir, del
jefe de Operaciones de la Comandancia de Oviedo,
comandante Jambrina, informa al jefe de
la Comandancia, teniente coronel Fernando Aldea,
quien, a su vez, se lo traslada al jefe de Zona,
coronel Pablo Laguna (ahora general). Como el
asunto trascendía a Oviedo porque afectaba también
a la Comandancia de Gijón, se decide establecer
un EDOA (equipo de delincuencia organizada y antidrogas).
Jambrina llegó a elaborar un informe pormenorizado
y personal del asunto. Se sucedieron las reuniones,
a las que se incorporó el jefe de la Comandancia
de Gijón, teniente coronel Rodríguez Bolinaga,
el de Oviedo, Fernando Aldea, y Jambrina y se
llegó a decir "esto es una marfulada".
Evidentemente, pasó el tiempo, el asunto
no salió adelante y Marful se decepciona
de tal modo que es cuando habría solicitado ayuda
-de forma personal y amigable- a la UCO. Sea como
fuere, la ayuda llega de forma providencial con
la nota de la UCO del 27 de febrero de 2003, nota
que, como sabemos, el ahora general Laguna Palacios
dice que archiva. ¿Fue o no fue realmente
archivada esa nota? Si la Comisión de Investigación
del 11-M hubiera sido más diligente en
este punto habría pedido los 'recibí'
correspondientes: los libros de registro hubieran
demostrado si la nota siguió su curso o
si se detuvo en el cajón de Laguna Palacios.
Pese a todo, Marful, acompañado de un sargento
fue a ver a los fiscales de Avilés, con los que
se entrevista en el Mesón Ágora: se trata de los
fiscales Jesús Villanueva, Belicia y Gorostiza.
Pero con su actitud Marful despierta las iras
de sus compañeros de los servicios de Información
de Oviedo y de Gijón: los primeros, porque no
hay nota informativa -es decir, que Marful no
informa de sus actuaciones-; los segundos, porque
está pisando en su terreno -Avilés depende de
Gijón-. Y unos por otros, la casa sin barrer.
4. La Jefatura de
la Comandancia de Gijón
El jefe de esta otra Comandancia de la zona de
Asturias era el teniente coronel José Antonio
Rodríguez Bolinaga, que es quien que ha pagado
los platos rotos, aunque relativamente, porque
va a ir destinado como jefe de Informática a la
Dirección General, en Madrid.
La estructura de la Comandancia de Gijón
es similar a la de Oviedo: por debajo de Rodríguez
Bolinaga estaba el jefe de Operaciones, comandante
Juan Miguel Jiménez García (en la actualidad,
jefe de Tráfico de Asturias, subsector que incluye
a Cantabria), de quien dependían las unidades
de Información y de Policial Judicial de Gijón,
ambas en ese momento en manos del teniente Carlos
Montero -era de Información, pero tomó interinamente
el mando en Policía Judicial al quedar vacante-,
el mismo a quien uno de sus guardias de Información,
Jesús Campillo, le llegar la famosa cinta
que éste le grabó en 2001, probablemente en la
playa de Gijón, al confidente Francisco Javier
Lavandero Villalón, alias "Lavandero",
y que encontró tirada -es de creer- en noviembre
de 2004 en un patio del cuartel de Cancienes el
guardia David Robles.
"Lavandero" le decía a Campillo que el
ex minero José Emilio Suárez Trashorras y Antonio
Toro buscaban ya en 2001 vender dinamita y, también,
alguien que les enseñara a montar bombas con teléfonos
móviles. Terribles declaraciones, según se vería
el 11 de marzo de 2004 con la masacre de Madrid.
También hablaba "Lavandero" de
un guardia civil destinado entonces en Asturias
que les servía de 'transportista' de la
dinamita.
El nombre de ese guardia civil que citaba "Lavandero"
no ha trascendido, pero Diariocrítico
ha podido saber, según determinadas fuentes,
que pudiera tratarse del guardia Leonardo Raúl
Grana, quien sería asesinado después
en el cuartel de la Guardia Civil en La Salve
(Bilbao) de dos tiros, junto a un cabo de Orense.
Macabra escena, porque los asesinos llegaron a
colocar dos toallas debajo del guardia asesinado
para que su sangre no goteara al piso inferior,
ya que era de madera. La historia de este guardia
es muy confusa: atropelló accidentalmente
a su primera mujer, que murió, pero después
de haber matado, también en un accidente
de tráfico en Otur, a un cónsul
francés y a su mujer. En el momento de
su asesinato estaba casado en segundas nupcias
con una teniente de la Marina.
En cualquier caso, esa cinta hallada en Cancienes
y sobre la que aún existe un gran misterio es
la que dijo Rodríguez Bolinaga que había acabado
en él en la cadena de mando, razón por la que
Bolinaga fue cesado, pero salvó así a todo el
escalafón superior, empezando por Laguna, siguiendo
por la delegada del Gobierno y más arriba por
el entonces coronel y ahora general Faustino
Pellicer.
5. Delegación del
Gobierno en Asturias
La delegada era Mercedes Fernández, del PP, quien
debería haber recibido toda la información por
parte del jefe de la Zona, Pedro Laguna Palacios,
pero a quien Laguna no habría transmitido nada,
porque Bolinaga tampoco se lo habría transmitido
a él -es de creer-. Cesada tras la victoria electoral
del PSOE del 14 de marzo de 2004, fue sustituida
por Antonio Trevín. A Mercedes Fernández
el PP la quiere proponer para el Tribunal de Cuentas.
6. Jefatura Superior
de Policía de Asturias
Mandada (antes y ahora) por el comisario Juan
Carretero Enrique, quien anteriormente fue
jefe superior de Policía del País Vasco. Según
parece, no se enteró de nada sobre la trama de
explosivos, ni mucho menos de que el inspector-jefe
de Avilés, Manuel García Rodríguez, "Manolón",
tenía por confidentes a los dos que supuestamente
vendieron la dinamita a los 'moritos', José Emilio
Suárez Trashorras y Antonio Toro Castro.
7. Inspector jefe
de grupo de Policía Judicial de
Avilés (Asturias), Manuel García Rodríguez, "Manolón"
Pese a tener por confidente a José Emilio Suárez
Trashorras, el inspector Manuel García
Rodríguez no se enteró de los manejos
de éste y del que sería luego su cuñado, Antonio
Toro, con la dinamita. A "Manolón", Suárez
Trashorras le dijo el 13 de marzo de 2003 (dos
días después de los atentados) que los autores
del 11-M "habían sido los moritos", pero
ese dato fundamental no lo comunicó el inspector
asturiano a la Comisaría General de Información
hasta el día 17 de marzo, entre otras razones,
porque no sabía que el ex minero había tenido
contactos con los autores de la matanza, según
dijo ante la Comisión del 11-M. García Rodríguez
acabó pidiendo perdón entre lágrimas a los familiares
de las víctimas por si cometió alguna "negligencia",
tras una dura interpelación de Jaime Ignacio
del Burgo, del PP. Fue relevado de su cargo,
pero para ascenderle a jefe de Seguridad del
Aeropuerto de Renón, Asturias, según informó
en su día este diario.
|