¿Ha
sido suficientemente explicado el aplazamiento
hasta la primera semana de septiembre de nada
menos que la Conferencia de presidentes autonómicos,
inicialmente prevista para el 28 de julio?
Entendemos que no. La razón que se viene escuchando
es que el Gobierno ha decidido aplazar esta reunión
para dar tiempo a que asista a ella como flamante
presidente de la Xunta de Galicia su compañero
de partido Emilio Pérez Touriño. Pero lo
que no se dice es que se están produciendo fenómenos,
como el de la quiebra entre las autonomías 'pobres'
y las 'ricas', y es perpectible una cierta rebelión
organizada entre las primeras.
En Administraciones Públicas, cuyo titular, Jordi
Sevilla, aparecía como uno de los bastiones
más firmes del Gobierno, parece reinar el desconcierto,
y no se transmiten mensajes creíbles y coherentes
a la opinión pública. ¿Simple problema de comunicación
y comunicadores? Parece claro que no. Claro que
si se atiende a las voces de la oposición, que
de momento se limitan a expresarse en privado
a este respecto, la crisis sería grave y no afectaría
solamente, desde luego, a este Ministerio; volveremos
sobre ello, porque el análisis de algunas personas
lúcidas en el PP puede merecer la pena.
Pero no precipitemos acontecimientos, porque ya
se sabe que la función de la oposición es precisamente
esa: dar voces de alarma, incluso a veces cuando
no existe tal alarma.
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