El periódico alternativo
Las nuevas turbulencias de Marín

El clima de tensión vivido en muchos de los plenos del Congreso entre el PP y el PSOE durante estos meses de legislatura ha salpicado también a los órganos de Gobierno de la Cámara. En este caso no ha ocurrido en la Junta de Portavoces, como es más habitual, sino en la reunión que celebró el miércoles la Mesa del Congreso, en donde el presidente de la Cámara, Manuel Marín, y la secretaria primera, María Jesús Sainz, del PP, protagonizaron un desagradable incidente.

La polémica en realidad tiene su origen en el Pleno de la pasada semana en el que se aprobó la reforma del Código Civil para permitir el matrimonio entre homosexuales. La intervención por sorpresa en el debate del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dio pie a que el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, solicitara también poder intervenir para responder a Zapatero. Pero Marín no le dejó, negativa que motivó que María Jesús Sáinz, saliera en su defensa invocando el artículo 73.1 del Reglamento del Congreso, que da derecho "a replicar o intervenir por un tiempo máximo de cinco minutos y por una sola vez al que fuera contradicho en sus argumentaciones por otro u otros intervinientes".

Según la versión ofrecida por María Jesús Sainz a este diario, Marín no atendió su sugerencia y le pidió malhumorado que volviera a su sitio. Sainz le recordó entonces su derecho como miembro de la Mesa a asistir durante los debates a la Presidencia, como recoge el artículo 34, pero Marín, de forma airada y autoritaria, le pidió por dos veces que se sentara en su escaño.

Marín emplazó a la vicepresidenta a discutir el asunto en la próxima reunión que mantuviera la Mesa. De modo que ayer miércoles el propio Marín sacó a colación el asunto durante la reunión del órgano de gobierno de la Cámara, recriminando a Sainz su actitud durante aquel Pleno e insistiendo, en tono agrio, en que ningún miembro de la Mesa puede darle instrucciones de cómo llevar el debate llegando a advertirle de "que sea la última vez" que se dirigía a él a no ser que se lo demandara.

Al término de la reunión, calificada como "muy tensa" por los portavoces de otros grupos, los demás representantes del PP, -Celia Villalobos y Gabriel Cisneros- , se quejaron de que Marín no les dejó hablar. La propia Sainz, en declaraciones a este diario, lamentó el comportamiento de Marín "intolerante, intimidatorio y de acoso" a su partido y adelantó que ha pedido que se incorpore al acta de la reunión un escrito de quejas por la actitud del presidente.

Según hemos podido saber, varios miembros de la Mesa, incluso alguno del PSOE, mostraron después su solidaridad a la representante del PP por estimar que Marín se había extralimitado en las formas.


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