Los
nuevos pupitres electrónicos que a partir de próximo
periodo de sesiones en septiembre estrenarán los
diputados del Congreso están levantando cierto
temor entre los más veteranos. Algunos de ellos,
que entre risas aseguran que todavía añoran los
tiempos de las máquinas de escribir convencionales,
confiesan que les va a costar lo suyo adaptarse
a trabajar 'sin papeles' en el escaño cuando,
por ejemplo, llegue el debate de los Presupuestos
Generales del Estado, como ya ha anunciado el
presidente Manuel Marín, que está muy ilusionado
con este proyecto de modernización de la Cámara.
Unos pocos incluso reconocen que ni siquiera han
conseguido a estas alturas manejar con soltura
el último modelo de teléfono móvil con numerosas
prestaciones que se les facilitó al principio
de la legislatura. En el PSOE, por ejemplo, uno
de los que más ha 'luchado' con el dichoso aparato
ha sido el diputado Francisco Fernández Marugán,
que hasta ese momento se había negado a llevar
uno a todas horas en el bolsillo, por lo que ha
sido diana de muchas bromas entre sus compañeros.
En septiembre, pues, aquellos diputados poco familiarizados
todavía con el uso de Internet tendrán que ponerse
'las pilas' si no quieren quedarse atrás en el
trabajo parlamentario. Pensando precisamente en
ellos, la Cámara va a organizar cursillos intensivos
para que puedan coger el 'tranquillo' a los pequeños
ordenadores que se instalarán en sus escaños,
desde donde podrán negociar las enmiendas, intercambiarán
mensajes y recibirán todas las convocatorias de
trabajo. También dispondrán de firma electrónica.
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