Hay
papeles del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)
que avisan de cierto malestar en la familia militar
ante el proceso de 'aceleración estatutaria'.
Un jefe que invocaba en alta voz la necesidad
de defender el Título VIII de la Constitución
ha sido sancionado. Un teniente general en el
retiro, de sonoro apellido militar por sus reminiscencias
paternas en el franquismo, ha recibido una severa
carta del ministro de Defensa.
Pero la existencia de estos informes de los servicios
de inteligencia no quiere decir que haya 'ruido
de sables' en los cuarteles. No hay militares
levantiscos en España, advierten en el centro
del espionaje español, aunque sí haya una cierta
sensación de malestar por pensar que la unidad
de España puede estar en peligro con el proceso
de aprobación de nuevos estatutos, señaladamente
el catalán.
Un proceso involutivo en España sería, en estos
momentos, impensable; otra cosa es el número de
votos que pudiese obtener ahora el PSOE entre
los jefes y oficiales de los tres ejércitos. Además,
la mayor parte de esos jefes y oficiales, siempre
según las fuentes de Inteligencia consultadas
por este diario, piensa que el ministro Bono
defiende bien los intereses de España.
Por cierto, que este ministro, en una reunión
de los consejos generales de los tres ejércitos,
tuvo que advertir a algún asistente que a él,
en materia de amor a España, "nadie puede darle
lecciones".
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