A
las nueve y media de la mañana del lunes, los
servicios de prensa de los ministerios recibían
un fulminante SMS (mensaje de texto de móvil)
desde La Moncloa: no querían que hablase ningún
ministro más sobre los incendios (ya habían aparecido
en algunas radios la titular de Medio Ambiente,
Cristina Narbona, y el de Defensa, José
Bono).
Solamente hablaría la vicepresidenta Fernández
de la Vega tras la reunión de coordinación
de un gabinete de crisis interministerial. Antes,
desde La Moncloa se habían sondeado algunas opiniones:
¿Habría que cesar a alguien, alguna cabeza de
turco? ¿Qué hacer, a quién enviar al entierro
y los funerales de las víctimas de los incendios?
Porque la que le espera al pobre al que le toque
ir (seguramente F. de la Vega y Narbona)
va a ser de aúpa...
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