El periódico alternativo
Mayor papel internacional y consenso posible
- Por
José Bono
, ministro de Defensa
El ministro José Bono analiza su propia gestión, en un artículo publicado en el último número de
El Socialista
, que nos ha dado su autorización para reproducirlo.
El próximo mes de septiembre, coincidiendo con el inicio de un nuevo periodo de sesiones, el Proyecto de Ley Orgánica de la Defensa Nacional se debatirá en el Pleno del Congreso, una vez que el texto ya ha recogido las aportaciones de los grupos parlamentarios.
El deseo del Ejecutivo para aprobar la ley es que se encuentre el mayor grado de consenso posible. De hecho, el bloque de consenso ya existe. El Partido Popular debería dejar de mirar de una vez por todas a Irak y dar su apoyo a esta ley.
El pasado 31 de diciembre, el presidente del Gobierno,
José Luis Rodríguez Zapatero
, rubricaba en La Moncloa la Directiva de Defensa Nacional, columna vertebral de la política de defensa, y que contiene 23 directrices para su desarrollo. Una de las más importantes es la Ley de la Defensa Nacional que, a su vez, dará lugar a tres leyes más: de la Carrera Militar; de la Tropa y la Marinería; y de los Derechos y Libertades de las Fuerzas Armadas que incluirá la creación del Observatorio de la Vida Militar.
Desde el año 1980, fecha en que se aprobó la ley que ahora venimos a modificar -la de Criterios Básicos de la Defensa Nacional y la Organización Militar- muchas cosas han cambiado. La sociedad española no es la misma, ni tampoco los Ejércitos que, como principal transformación, han pasado del Servicio Militar Obligatorio a un modelo de Fuerzas Armadas profesionales. Sin embargo, este cambio no ha estado bien acompasado puesto que se hizo a una velocidad de vértigo que imponía un proceso electoral inminente.
Hemos redactado una ley innovadora que viene a dar respuesta a las necesidades actuales de nuestras Fuerzas Armadas. Es la piedra angular para organizar la defensa nacional. Se hacía preciso y urgente contar con un texto moderno que refleje el verdadero papel que tienen que representar los Ejércitos españoles comprometidos con la paz y la estabilidad del mundo, y que tienen su reloj en hora con la Constitución.
Con este objetivo primordial, la ley se adapta a la España democrática del siglo XXI, en la que es fundamental reforzar el vínculo ya existente entre las Fuerzas Armadas y la sociedad a la que sirven. Por eso, se dota al Parlamento de un fuerte protagonismo a la hora de decidir el envío de tropas españolas a misiones internacionales. Los soldados españoles estarán donde sus ciudadanos quieran que estén, sin dar la espalda a la legalidad.
En ninguna otra ocasión, los soldados saldrán de nuestro país sin que el Parlamento participe en esa decisión y siempre que se cumpla el principio de legalidad internacional. Es decir, se garantiza que la participación de España en operaciones internacionales se haga con autorización de la ONU.
En su contenido, esta Ley Orgánica ordena, define y actualiza las relaciones de los poderes del Estado, a la vez que simplifica, y hace más funcional y operativa la estructura y organigrama de las Fuerzas Armadas. Buscando su eficacia, las Fuerzas Armadas pasan a ser una entidad única e integradora de las formas de acción propias de cada Ejército, con una diferenciación clara entre estructura operativa y orgánica.
Como
"órgano colegiado, coordinador, asesor y consultivo del presidente del Gobierno en materia de defensa"
, se crea el Consejo de Defensa que viene a sustituir a la Junta de Defensa Nacional. La figura del Jefe del Estado Mayor de la Defensa se ve reforzada como asesor militar del presidente del Gobierno y del ministro de Defensa.
Tomando como referencia los principios constitucionales, la ley también prevé una serie de reglas del comportamiento de los militares basadas en el honor, la disciplina y el valor, cuestiones que han quedado demostradas sobradamente en el desempeño de su quehacer diario.
Si bien son estas unas breves pinceladas de lo que será la futura ley, tengo el convencimiento de que se está dando un paso muy importante en la definición del nuevo modelo de defensa, un modelo acorde con la sociedad actual que juega un gran papel protagonista a través de sus representantes en el Parlamento.
Invertir en seguridad es invertir en libertad. Incluso en los años más perniciosos de sequía, pocas familias abandonan su paraguas porque hay tormentas que pueden producir pulmonías irreversibles.
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