El periódico alternativo
La soledad de nuestro 'mister Pesc'

Visto así, nuestro 'mister Pesc', Javier Solana, casi tirado en una silla y con aspecto de cansancio y casi de derrota en un restaurante madrileño próximo al Congreso de los Diputados en la tarde del jueves, cualquiera diría que aquel hombre tan poderoso que lo mismo habla con George Bush que con el francés Dominique de Villepin -quien, por cierto, le llamó por teléfono en ese momento y le habló en un perfecto castellano-, cualquiera diría que ese hombre está llamado a ser el ministro de Asuntos Exteriores de la UE si es que alguna vez se aprueba la Constitución Europea.

Pero, sí, así estaba Javier Solana en ese conocido restaurante madrileño de regreso de China: tan 'solo, fané y descangallado' como pregonaba ese tango bronco de arrabal de Enrique Santos Discépolo y en la voz melodiosa de aquel porteño de Toulouse que fue Carlos Gardel.





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