El
alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón,
ha decidido no emprender las nuevas obras que
tenía previstas para el año que viene. El malestar
generalizado que han provocado las numerosas obras
-han puesto de los nervios a los madrileños- le
ha hecho reflexionar sobre la imprudencia política
que puede ser el iniciar nuevos proyectos. Ha
dado instrucciones de reforzar el trabajo actual
para que los trabajos en marcha no superen ni
un día la fecha prevista de conclusión, y dejará
a los madrileños tranquilos hasta después de las
elecciones municipales. No quiere arriesgarse:
es cierto que cuando todo está acabado se olvidan
las incomodidades anteriores, pero hay que intentar
que la 'cuenta atrás' para el olvido se inicie
cuanto antes, no con las elecciones muy encima.
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