Cada día se complica más la supuesta negociación –o ‘aproximación' al diálogo- con la banda terrorista ETA. De ahí que se sucedan los mensajes de ida y vuelta y a través de canales muy sui géneris.
Por ejemplo, el líder del Sinn Fein, Gerry Adams, ha pasado por Euskadi después de su última gira del 18 de febrero pasado, cuando se entrevistó en el Parlamento vasco con el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, y con el propio lehendakari. Adams mantuvo entonces múltiples contactos con líderes políticos y sociales vascos.
Pues bien, ahora se ha confirmado que, aunque a Adams nadie le ha pedido que intermedie en un proceso de negociación con ETA, sí se llevó la impresión entonces de que Batasuna está por la labor de una solución pacífica por el conflicto, y esa impresión así se la ha trasladado a sus correligionarios del Sinn Fein y a los gobiernos de Irlanda, Gran Bretaña y Estados Unidos.
Claro, tras tenerse esta confirmación, la pregunta es obvia: ¿Por qué informa Adams de sus contactos en Euskadi a las Administraciones citadas? ¿Es que en todo este proceso supuestamente de acercamiento Gobierno-entramado etarra tienen algo que ver Inglaterra y Estados Unidos?
Adams también ha dado en Euskadi un dato significativo: que Rodríguez Zapatero "está dispuesto a correr riesgos". ¿Y a él quién se lo ha dicho, si afirma que no es intermediario de nada? Lo curioso es que este miércoles Zapatero corroboró esa afirmación de Adams señalando en el Senado que si ETA da el paso decisivo “la democracia sabrá dar los pasos necesarios”. Ambos ‘mensajes' –el de Adams y el de Zapatero- se dieron el mismo día y veinticuatro horas después del último comunicado y de la última acción violenta de ETA.
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