La estructura del Gobierno vasco ha sufrido los primeros reveses nada más comenzar la legislatura. Ibarretxe está acostumbrado a no realizar cambios de envergadura para dar una imagen de continuidad y los ceses y cambios que se han producido en el seno del Gobierno han sido poco publicitados, pero no por ello carentes de trasfondo político.
Así, ha pasado desapercibido el cambio efectuado por el Consejero del Interior, Xabier Balza. Ha creado una nueva Dirección Policial de Coordinación con las policías municipales, que estructuralmente dependerá del departamento. Si bien era una medida anunciada en su día, llega cuando en varias poblaciones la policía municipal no ha sabido hacer frente a la kale borroka por motivos precisamente de descoordinación, algo que siempre negó el Gobierno vasco. Ahora, callando, Balza rectifica.
Por otro lado, la dimisión del director de Derechos Humanos del Gobierno vasco, Txema Urkijo, ha creado más polvareda. Eran sabidas sus desavenencias con el consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, y ante ellas no han tenido más remedio que sacar una nota pública afirmado que no había ningún desacuerdo. Sin embargo, esa nota no ha conseguido parar las informaciones en sentido contrario. Urkijo abandona la dirección de Derechos Humanos por el distanciamiento con Azkarraga. Lo afirman, incluso, colaboradores cercanos del consejero.
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