La presencia de José Luis Rodríguez Zapatero el pasado fin de semana en León está teniendo más trasfondo político del que se supone. Como se sabe, ZP acudió a la reunión anual de los jueces decanos de las grandes ciudades españolas, que este año ha tenido lugar en la capital leonesa. El anfitrión fue el juez decano, Juan Carlos Suárez, quien --a decir de algunas fuentes jurídicas cercanas-- quiso 'sacar pecho' ante sus compañeros y, ni corto ni perezoso, se comprometió a llevar al presidente a dicha reunión. ¿Cómo lo consiguió? Muy sencillo: utilizó al padre y al hermano de ZP --leonés, como es sabido--, que tienen un despacho de abogados abierto en una céntrica plaza de la ciudad y son usuarios habituales de los juzgados.
Así se logró arrancar el sí del inquilino de La Moncloa, a pesar de su apretada agenda. Los jueces decanos estaban encantados. Pero no se les pasó por la cabeza que jamás, nunca en la historia de ninguna reunión jurisdiccional (Poder Judicial), había comparecido el Poder Ejecutivo, y mucho menos el presidente del Gobierno. Sólo en la apertura del año judicial en el Tribunal Supremo se sienta, a la izquierda del Rey, el ministro de Justicia.
Este hecho ha dado pie a que en algunos círculos jurídicos se hayan preguntado qué pasa con la separación de poderes.
|