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Las encuestas preelectorales no tienen ninguna influencia sobre el sentido del voto de los ciudadanos. Eso podría deducirse del estudio de un sondeo del CIS posterior a las elecciones autonómicas gallegas del pasado 19 de junio. Según ese sondeo, el 67,3% de los encuestados reconoce que durante la campaña electoral tuvo noticias de lo que decían las encuestas sobre los posibles resultados electorales; sin embargo, sólo un 6,6% tuvo en cuenta los resultados de las encuestas, frente al 90,2% que contesta lo contrario.
El dato es abrumador –en el caso de que los encuestados haya respondido con total sinceridad-, pero, además, de ese 6,6% sólo el 16,3 contesta que los sondeos previos le decidieron a “votar a otro con más posibilidades de ganar”.
Estos resultados pondrían de manifiesto que es falsa la idea que subyace en los partidos políticos de que publicar encuestas favorables ‘orientan’ a los electores hacia su candidatura.
Pero hay otro dato como menos sorprendente en este último sondeo del CIS, y es el referido a la valoración de los líderes políticos gallegos. Resulta que la figura de Manuel Fraga sigue siendo la más valorada, con 5,17 puntos sobre 10. Le sigue Emilio Pérez Touriño, con un 5,05, y, por último, Antxo Quintana, el del BNG, que ni siquiera llega aprobado, con un 4,63. A nivel nacional, el mejor valorado sigue siendo Rodríguez Zapatero, con un 5,37. Rajoy, que es además gallego, no alcanza el aprobado para sus paisanos y se queda con un 4,79.
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