Como ya saben, la imagen del presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, conversando largo y tendido con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre , fue la comidilla del desfile de las Fuerzas Armadas el 12 de octubre. Pero, ¿qué tenían que decirse dos políticos aparentemente tan antagónicos? ¿Por qué tuvieron que salir medios oficialistas de la Comunidad de Madrid a asegurar que a Aguirre no le gusta el Estatut de Maragall y que así se lo ha hecho saber al honorable president ?
Este diario ha podido conocer cuál era la idea que acariciaba Maragall con respecto a Aguirre. El catalán sabe que la madrileña no pasará por la actual reforma del Estatut , al igual que no lo hará el conjunto del PP. Pero más allá de lo ideológico, e incluso más allá del término ‘nación', que no aparecerá tal y como está en el Estatut que aprueben las Cortes, el catalanista –compañeros suyos dicen que ya no es socialista- cree que con Madrid puede hacer un frente común de, digamos, ‘comunidades ricas-comunidades pobres'.
La idea es la siguiente: el meollo del Estatut no es el término ‘nación', que en cualquier caso es discutible, ni otros puntos conflictivos, pero que pueden ser pactables; el problema es todo el capítulo económico-financiero. Cataluña es una ‘comunidad rica' en comparación a otras como la extremeña, y lo mismo pasa con Madrid, donde el Estado recauda una gran parte de los ingresos totales. Para entendernos, Cataluña y Madrid serían como Alemania y Gran Bretaña en la UE: contribuyentes netos.
Así, lo que quiere Maragall es recaudar él en Cataluña, negociar bilateralmente con el Estado y, en todo caso, ser él el que fije su ‘solidaridad' con las comunidades menos afortunadas. Evidentemente, ello beneficia a Cataluña, pero lo que Maragall le ha dicho a Aguirre es que gracias a ese modelo catalán Madrid también puede beneficiarse por la misma vía. Pero Aguirre le ha dicho no.
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