|
Desconcierto en la colonia siria en España –y, cómo no, en la diplomacia española- por las circunstancias que han rodeado la muerte del ministro de Interior de Siria, Ghazi Kanaan, a quien se ha vinculado con el asesinato del líder libanés Rafik Hariri, perpetrado el pasado 14 de febrero. Desconcierto, porque para algunos esta muerte tiene muchas similitudes con la de Sabrí al-Banna, alias Abu Nidal, en su día uno de los terroristas más buscado del mundo, que ocurrió en Bagdad el 16 de agosto de 2002.
Kanaan apareció el pasado miércoles muerto de un disparo en su despacho oficial. El régimen sirio se ha apresurado a señalar que se trata de un suicidio, al igual que en su día el régimen de Bagdad, entonces dirigido por Saddam Husein, calificó también de suicidio lo que fue una ‘ejecución’ de Abu Nidal por la policía.
Por esas razones han corrido algunos rumores muy fuertes desmintiendo la teoría del suicidio.
Primero, que con la muerte de Kanaan se pierde la última pista –se acaba ahí, digamos- sobre el asesinato de Hariri, que determinó la salida de las tropas sirias de Líbano. Esta tesis señala que el presidente Bachar Al Assad ya puede respirar tranquilo ante la investigación que está llevando a cabo el juez alemán Detlev Mehlis, responsable de la comisión investigadora de la ONU.
En otro orden de cosas, muchos analistas están convencidos de que fue Kanaan quien dio la orden, en abril de 1989, de disparar contra la embajada de España en Beirut, cuando era todopoderoso gobernador sirio de Líbano, que costó la vida a cuatro españoles, entre ellos al embajador, Pedro de Arístegui.
Segunda tesis, que con la muerte -¿suicidio? ¿crimen de Estado?- de Kanaan, que estuvo muy vinculado al ex presidente fallecido Hafez Al Assad, el actual presidente Bachar se ve libre de un poderoso enemigo interno del régimen, al tiempo que se manda un mensaje a la ‘vieja guardia pretoriana’ de Hafez para que se olviden de conspiraciones y se pongan de una vez por todas a las órdenes del actual régimen.
En cualquier caso, la situación en Siria parece extremadamente preocupante.
|