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ERC, CiU y PNV, grupos minoritarios del Congreso, están dispuestos a declarar la insumisión lingüística en el Congreso, hartos de ver con irritación cómo el PSOE se refugia en el PP para vetar el uso de lenguas en los plenos, alegando el pacto que habían suscrito para no aprobar ninguna modificación sustancial del Reglamento de la Cámara sino era por consenso entre los dos principales partidos.
El veto del PSOE y del PP a la utilización de las lenguas cooficiales fue decidido el jueves pasado, durante la reunión maratoniana que la ponencia del Reglamento celebró en el Parador de Sigüenza (Guadalajara), pese a la permisividad que aplicaba últimamente de nuevo el presidente Marín . Los republicanos, muy irritados por la postura de los socialistas, no acaban de entender la “sumisión” del PSOE ante los populares y ya les han advertido del riesgo que corre el apoyo que les están dando en la Cámara si finalmente el nuevo Reglamento no contempla este derecho lingüístico.
Durante la reunión, según relataron algunos de portavoces de estos grupos minoritarios a este diario, hubo momentos de tensión entre el portavoz del PSOE, Diego López Garrido, y Joan Tardá, de ERC, quien le reprochó su inmovilismo en este asunto, para ellos tan crucial. Por el contrario, tanto Tardá como el convergente Jordi Jané alabaron el papel que jugó la diputada del PSC y vicepresidenta primera de la Congreso, Carme Chacón , que dirige de la Ponencia, mucho más conciliadora y sensibilizada con el problema (no en vano es catalana).
Los nacionalistas, no obstante, aseguran que este rechazo de los socialistas no tiene “en absoluto nada que ver” con las tensiones que está generando la reforma del Estatut . Es más, creen que el PSOE lo que pretende -y desea- es que sea el propio Marín, con su autoridad como presidente, quien resuelva el ‘entuerto' y permita el uso de las lenguas. De esta manera, se cumpliría el compromiso de Zapatero , el PSOE quedaría bien y el PP volvería a quedarse aislado en el Congreso y con la responsabilidad sobre sus
espaldas de ser ellos los que rompen la baraja si al final no hay Reglamento. Una jugada ‘perfecta'.
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