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En la sede del PSOE de la calle Ferraz -en obras todavía, por cierto- el humo sale hasta por las paredes. La crisis abierta en el PSC por la decisión de Pasqual Maragall de anunciar una remodelación ministerial sin contar con su propio partido ni con sus socios de Gobierno, -ERC e IC- ha salpicado a Zapatero en el peor de sus momentos políticos.
El asunto, inevitablemente, fue tratado en la reunión que celebró la Comisión Permanente de la Ejecutiva del PSOE ayer lunes, a la que asistieron los secretarios de área, pero no Zapatero.
Ante la ausencia del líder, el secretario de Organización, José Blanco , aseguró que no se había abordado este espinoso tema. “El PSOE respeta las decisiones del president de la Generalitat y no voy a declarar nada sobre algo que es competencia del presidente Maragall”, reiteró una y otra vez.
Tampoco en la conversación informal que mantuvo posteriormente con los periodistas quiso desvelar Blanco detalles de cómo andan los ánimos entre los dirigentes del partido, aunque su sonrisa y algunos irónicos comentarios ante ciertas observaciones que se le hacían terminaron por delatarle: el ‘caso' Maragall escuece, y bastante, en la dirección del PSOE, saturada de polémicas. De hecho, antes de la rueda de prensa, los colaboradores de Blanco se apresuraron a recomendar a los periodistas que no insistieran en hurgar sobre la crisis del PSC, porque lo importante de la reunión de la Permanente era la marcha de la economía, los presupuestos y el encuentro que celebrarán este martes Zapatero y el secretario general de Comisiones Obreras, José María Fidalgo , en el que se constatará “el clima de buen entendimiento que hay entre el PSOE y el Gobierno con los sindicatos”.
Como habrá una posterior comparecencia de ambos, Blanco prefirió ‘escurrir el bulto' y emplazó a los medios de comunicación a preguntarle al propio presidente del Gobierno si conocía previamente las intenciones del dirigente catalán ‘o se enteró por la prensa'.
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