El presidente Zapatero quiere que el Debate sobre el Estado de las Autonomías que se inicia este lunes ponga el acento en la reforma del Senado, más que en el análisis de lo que significa para la política territorial la polémica que ha provocado el Estatuto de Cataluña.
Su gabinete le ha preparado un discurso en el que va a pasar de puntillas sobre lo que en este momento polariza la vida política española, o incluso la vida social y económica –a nadie se le escapa que las decisiones sobre la opa a Endesa está 'envenenada' por la catalanidad de las empresas 'opantes'- para centrarse más en lo que fue una promesa electoral del PSOE: abordar de forma prioritaria la reforma del Senado dentro del proceso de reforma de la Constitución.
En su intervención, el presidente del Gobierno va a hacer un análisis positivo del Estado autonómico desde que se configuró hace algo más de veinte años, con especial atención a los cambios que se han producido desde que él se hizo cargo de la presidencia del gobierno e impulsó las reformas de los Estatutos.
Sin embargo, para que el desarrollo autonómico sea eficaz, es necesario cambiar de arriba abajo el Senado y convertirlo en una cámara territorial en la que se adopten las decisiones sobre competencias, se coordinen las iniciativas de los diferentes gobiernos autonómicos y se tomen decisiones vinculantes.
El PP está de acuerdo con la reforma del Senado, pero no con el planteamiento que defiende Zapatero, que además de entrar en cuestiones de contenidos quiere cambiar la estructura de la Cámara Alta y que su representación provincial sea proporcional a la población de las provincias. Es decir, defiende la idea de que las provincias más pobladas cuenten con mayor representación.
Esa iniciativa la ven con recelo los populares, que si ahora tienen mayoría casi absoluta en el Senado gracias a su fuerte implantación en regiones multiprovinciales y escasamente pobladas –Castilla y León, por ejemplo- podrían ver disminuida su presencia en el caso de que saliera adelante la reforma que pretende Zapatero.
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